EL ERA ARDE: TRABAJAR A 30 Y 40 GRADOS
25 de maiatza de 2026
EL ERA ARDE: TRABAJAR A 30 Y 40 GRADOS
Seguimos sumando situaciones intolerables provocadas por las altísimas temperaturas en edificios públicos, espacios especialmente sensibles por la población a la que atienden y por las condiciones en las que se obliga a trabajar a sus profesionales.
Hace unos días denunciábamos el calor insoportable que sufrían los bebés de 0 a 3 años y sus trabajadoras. Hoy volvemos a denunciar el auténtico infierno que se vive en los edificios administrativos y a esto tenemos que unir la situación que se vive en las residencias de ancianos del ERA.
En el CPR Santa Teresa se han alcanzado hoy los 30 grados, una situación completamente inhumana tanto para las personas residentes como para la plantilla.
Y mientras las temperaturas se disparan, las trabajadoras siguen teniendo que asumir la falta de personal y la mala organización. Ayer, las TCAE de la quinta planta de Santa Teresa tuvieron que trabajar bajo mínimos, soportando una carga física y emocional inasumible. No se puede normalizar que la incapacidad para cubrir ausencias o gestionar plantillas recaiga siempre sobre las mismas espaldas.
Queremos dejarlo claro: la falta de personal, la ausencia de planificación y las decisiones de los responsables NO pueden seguir afectando directamente a la salud de las trabajadoras.
No se puede exigir el mismo rendimiento en condiciones extremas de calor, con plantillas insuficientes y con una sobrecarga laboral que pone en riesgo tanto a quienes trabajan como a quienes reciben atención.
Y qué decir, de la lavandería de la Mixta, donde las temperaturas rondaban los 40 grados. Suena irónico que el aire que supuestamente revuelve el sistema de ventilación, es quien mete más calor del exterior.
Las temperaturas extremas no son una incomodidad: son un riesgo real para la salud. Y, sin embargo, año tras año volvemos a vivir la misma situación mientras la Administración continúa sin asumir su responsabilidad.
Llevamos demasiado tiempo reclamando medidas básicas y urgentes, como la instalación de aire acondicionado en todos los centros del ERA. Mientras tanto, residentes y trabajadoras tienen que soportar temperaturas insoportables en espacios que deberían garantizar cuidados, bienestar y seguridad.
No se puede hablar de atención digna ni de prevención de riesgos laborales mientras se obliga a trabajar y vivir en condiciones extremas.
Las olas de calor ya no son algo excepcional y la Administración no puede seguir actuando como si cada verano le pillara por sorpresa.
La salud de las trabajadoras y de las personas residentes no puede depender de la improvisación ni de la indiferencia de quienes tienen la responsabilidad de actuar. ¿Qué más tiene que pasar para que se tomen medidas reales? ¿Van a esperar a que tengamos que lamentar consecuencias graves para empezar a reaccionar?

Necesitamos visibilizar la realidad que se está viviendo en los centros de trabajo. Os animamos a que nos hagáis llegar fotos y datos de las temperaturas que estáis soportando, porque solo señalando y denunciando públicamente estas situaciones podremos poner el foco sobre un problema real que se está ignorando.