LOS OPOSITORES ASTURIANOS NO DAN LA TALLA
10 de julio de 2026
LOS OPOSITORES ASTURIANOS NO DAN LA TALLA
Tras la polémica de estos días por las bajas notas en las oposiciones docentes, conviene mirar hacia otro lado de la Administración del Principado de Asturias, donde el problema no es nuevo ni anecdótico: los procesos selectivos de los Cuerpos de Administración General llevan años dejando plazas sin cubrir. Es hora de hacer algunas reflexiones sobre lo que está sucediendo en esta Administración, porque resulta difícil creer que el problema sea, de repente, que los asturianos y las asturianas han dejado de estudiar. O que quienes han sido capaces de terminar un Grado, una Licenciatura o incluso varias titulaciones universitarias sean incapaces de aprobar una oposición para auxiliar administrativo, administrativo, gestión o cuerpo superior.Algo no cuadra.
Los tribunales de selección (siguiendo o no directrices que nadie explica) están estableciendo un nivel de exigencia que, convocatoria tras convocatoria, provoca que no existan suficientes aspirantes que superen los ejercicios. No hablamos de un caso aislado, sino de un patrón que se repite con una precisión casi matemática.
📊 Los datos hablan por sí solos
|
Proceso selectivo |
📋 Convocadas |
🟢 Cubiertas |
🔴 Desiertas |
|
Promoción Interna Cuerpo de Gestión |
33 |
🟡 Pendiente del segundo ejercicio (20 superaron el primero) |
— |
|
Promoción Interna Cuerpo Administrativo (OEP 2018) |
30 |
🟡 Solo 14 superaron el primer ejercicio |
— |
|
Cuerpo de Servicios Generales |
15 |
🟢 12 |
🔴 3 |
|
Promoción Interna Servicios Generales |
8 |
🟢 1 |
🔴 7 |
|
Escala de Ingeniería Técnica de Minas |
12 |
🟢 9 |
🔴 3 |
|
Cuerpo de Arquitectura Técnica |
7 |
🟢 6 |
🔴 1 |
|
Ingeniería Técnica Industrial |
24 |
🟢 22 |
🔴 2 |
|
Ingeniería Industrial |
8 |
🟢 7 |
🔴 1 |
La promoción interna tampoco se libra de este despropósito. Personal con años (e incluso décadas) de experiencia en la Administración ve cómo los procesos que deberían reconocer su trayectoria profesional terminan convirtiéndose en una carrera de obstáculos.
El ejemplo más sangrante fue la promoción interna del Cuerpo Administrativo correspondiente a la OEP de 2018. Las preguntas eran exactamente las mismas que en el turno libre, pero la nota mínima exigida para aprobar fue superior en promoción interna (49 puntos) que en el turno libre (47,67).
La experiencia, en Asturias, parece que no suma, penaliza.
Mientras tanto, la Administración General del Estado aplica criterios que permiten evitar que las plazas queden desiertas cuando existen aspirantes con un nivel suficiente. En el Principado, sin embargo, se mantiene un umbral mínimo del 50 % de la puntuación (descontando además las respuestas erróneas), lo que provoca que las plazas vacantes se hayan convertido en una constante convocatoria tras convocatoria.
Y aquí aparece la gran contradicción. Porque esas plazas que hoy se declaran desiertas......pero son necesarias, no desaparecen. no se evaporan, no dejan de prestar servicio a la ciudadanía.
Al día siguiente se cubren mediante nombramientos de personal interino o recurriendo a llamamientos a través del SEPEPA. Es decir, personas que ayer no eran suficientemente buenas para obtener una plaza fija sí parecen ser perfectamente válidas para desempeñar exactamente el mismo trabajo de forma temporal.
Curiosa alquimia administrativa:
A las nueve de la mañana no sirven para aprobar una oposición.
A las diez ya sirven para sostener el funcionamiento de la Administración.
Y cuando ni siquiera existen candidatos suficientes en las bolsas, tampoco se revisa un sistema que evidencia claros síntomas de agotamiento. Simplemente se recurre a llamamientos extraordinarios, como sucede con el Cuerpo Superior de Administración, donde se buscan titulados en Derecho porque, según la propia Administración, no existen suficientes aspirantes disponibles en las bolsas.
La pregunta resulta inevitable.
¿De verdad el problema es que Asturias carece de personas preparadas?
¿O el verdadero problema es un sistema selectivo que parece más preocupado por fabricar suspensos que por cubrir las plazas que la propia Administración reconoce necesitar?
Y, para terminar, una reflexión:
Si el nivel de exigencia que el Principado impone a quienes aspiran a servir a la ciudadanía es tan extraordinariamente alto que deja plazas desiertas año tras año, quizá sería interesante aplicar ese mismo nivel de exigencia a quienes dirigen la Administración.
Tal vez no estaría de más someter a los responsables políticos del Gobierno del Principado a una prueba similar, con el mismo tribunal, el mismo criterio de corrección y el mismo porcentaje de aprobado que exigen a los opositores.
Sería un ejercicio de coherencia. Y quién sabe... quizá descubriríamos que el verdadero problema no está en quienes llevan años estudiando para acceder a la función pública, sino en quienes llevan años diseñando un sistema que suspende sistemáticamente a los demás.
Porque exigir excelencia está muy bien. Lo que resulta difícil de explicar es que esa excelencia solo se exija a unos.
CSIF no va a aceptar más excusas. Llevamos meses exigiendo la convocatoria de la Mesa General de Negociación para alcanzar un Gran Acuerdo de Selección que acabe con este modelo fracasado. Y lo más sorprendente es que el propio Director General de Empleo Público, en respuesta a la petición de CSIF, reconoció que compartía la necesidad de trabajar en ello. Si el diagnóstico es compartido, ¿qué están esperando? ¿A qué se siga vaciando la Administración de personal? ¿A dejar todavía más plazas desiertas? ¿O a continuar alimentando la rueda de la temporalidad?
Porque llega un momento en que las palabras dejan de tener valor si no van acompañadas de hechos. No basta con reconocer el problema; hay que tener voluntad política para resolverlo. Cada convocatoria que pasa sin negociar ese Gran Acuerdo de Selección es una decisión consciente de mantener un sistema que hace aguas por todos los lados. Si el Principado cree de verdad que este modelo debe cambiar, que deje de ganar tiempo, convoque inmediatamente la Mesa General y se siente a negociar. Lo demás son buenas intenciones de cara a la galería. Y los empleados públicos y los opositores ya están cansados de promesas: lo que exigen son soluciones.