CSIF Granada reclama más protección, estabilidad y reconocimiento para los profesionales de la seguridad privada
- Puesto de Trabajo y Categoría Profesional
- Personal del sector privado
21 de mayo de 2026
La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) en Granada, sindicato más representativo en las administraciones públicas y con presencia creciente en el sector privado, ha reclamado mejoras laborales y un mayor reconocimiento para los profesionales de la seguridad privada que se encuentran en activo en la provincia.
Coincidiendo con el Día Nacional de la Seguridad Privada, que tiene lugar este jueves, la organización sindical ha puesto en valor la labor que desempeña este colectivo en la protección de la ciudadanía y ha advertido de que las condiciones laborales continúan siendo insuficientes pese a la responsabilidad y el riesgo que asumen diariamente. En este sentido, CSIF ha señalado que los salarios siguen siendo bajos y ha alertado de la pérdida continuada de poder adquisitivo que sufren estos trabajadores.
La Central Sindical ha indicado que el colectivo lleva años soportando un sueldo medio que ronda el Salario Mínimo Interprofesional o apenas lo supera, especialmente en subcontratas o empresas de bajo coste, con jornadas que superan las diez horas diarias y con escasa compensación por nocturnidad, festivos o turnicidad. Entre otras mejoras, el sindicato también ha defendido la reducción de la jornada laboral a 35 horas semanales como una medida necesaria para favorecer la conciliación de la vida laboral y familiar y mejorar las condiciones del sector.
El sindicato ha mostrado igualmente su preocupación por la falta de reconocimiento social e institucional que padecen los vigilantes de seguridad, “a quienes en demasiadas ocasiones se les devalúan sus funciones pese al papel esencial que desempeñan en situaciones críticas como supuso la pandemia por la COVID-19 o incluso asistiendo a personas que han sufrido algún accidente grave en aeropuertos o centros comerciales”. En este contexto, CSIF Empresa Privada Granada ha advertido de la falta de motivación existente en el sector, una situación que dificulta la incorporación de nuevos profesionales. De hecho, de los aproximadamente 20.000 vigilantes con titulación existente en Andalucía, unos 6.000 no ejercen actualmente la profesión.
Otro de los principales problemas denunciados por CSIF es el intrusismo laboral derivado de la proliferación de empresas que operan sin estar habilitadas conforme a la ley. “La falta de inspecciones eficaces y el descontrol en determinadas adjudicaciones públicas favorece la aparición de empresas piratas que incumplen el convenio colectivo del sector”, ha denunciado el sector de Empresa Privada de CSIF Granada, “lo que supone una competencia desleal y pone en riesgo tanto a la ciudadanía como a las empresas al confiar servicios sensibles a personal no cualificado”. A todo ello se suma la insuficiencia de las sanciones actuales para combatir este problema.
CSIF también ha alertado de las agresiones físicas y verbales que sufren de forma habitual los vigilantes de seguridad, sobre todo los destinados en los servicios de Urgencias de los hospitales, y ha reclamado a administraciones y empresas mayores medidas de protección y recursos adecuados para garantizar la seguridad y salud de las plantillas. Asimismo, el sindicato ha señalado la necesidad de actualizar la formación de los profesionales para que puedan responder de forma eficaz ante situaciones de emergencia o riesgo, además de avanzar en la demanda histórica de CSIF para que los vigilantes de seguridad privada sean reconocidos como agente de la autoridad en el ejercicio de sus funciones.
Por último, CSIF ha insistido en que el sector continúa sin una jubilación anticipada real equiparable a la de otros colectivos considerados profesiones penosas o de riesgo y ha reclamado el establecimiento de coeficientes reductores, la eliminación de límites restrictivos en la jubilación parcial, la renovación efectiva de plantillas y una mayor protección para los trabajadores mayores de 55 años, considerando las largas jornadas, la nocturnidad, el estrés operativo y las agresiones que padecen estos profesionales durante décadas de servicio.