CSIF denuncia tres graves agresiones en apenas diez días en el Centro Penitenciario de Puig de les Basses y exige medidas urgentes para proteger a la plantilla
- Prensa y Comunicación
3 de julio de 2026
Girona (Figueres), 3 de julio de 2026. La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) denuncia la escalada de violencia registrada en el Centro Penitenciario de Puig de les Basses (Girona), donde en poco más de diez días se han producido tres agresiones de extrema gravedad que han dejado heridos a dos funcionarios de vigilancia y a un médico del centro.
Para CSIF, estos hechos evidencian el incremento de la conflictividad y la necesidad urgente de reforzar la seguridad de los trabajadores penitenciarios, así como de aplicar de forma homogénea las medidas disciplinarias previstas en la normativa, con independencia del colectivo profesional al que pertenezca la víctima.
Tres agresiones muy violentas
Según la información recabada por CSIF, los tres episodios registrados son los siguientes:
- Un interno agredió sin mediar palabra a un funcionario destinado en MR-7, propinándole múltiples puñetazos hasta que pudo ser reducido por otros trabajadores. El funcionario tuvo que recibir asistencia sanitaria en la mutua.
- Días después, un interno agredió a un médico del centro tras exigirle la expedición inmediata de un documento administrativo. El facultativo intentó abandonar la consulta para ponerse a salvo, pero fue alcanzado por el interno, que lo derribó al suelo y continuó golpeándolo con puñetazos y patadas hasta la intervención de los funcionarios. El médico sufrió lesiones que han motivado su baja laboral.
- La tercera agresión se produjo en el DERT, cuando un interno que debía reincorporarse a un módulo ordinario tras cumplir una sanción atacó violentamente a un funcionario, propinándole puñetazos y patadas por todo el cuerpo, incluida la cabeza, causándole heridas sangrantes. El trabajador también precisó asistencia médica.
CSIF reclama un cambio en la política de seguridad
Para CSIF, estos hechos demuestran que la evolución del perfil de parte de la población penitenciaria y el incremento de las conductas violentas obligan a adaptar los protocolos de prevención y actuación.
El sindicato insiste en que la Administración debe dejar de normalizar las agresiones como un riesgo inherente al puesto de trabajo y adoptar medidas eficaces para proteger a los profesionales, entre ellas:
- Incrementar las plantillas.
- Garantizar el trabajo en binomios.
- Autorizar el uso de los aerosoles de acción adecuada previstos en el Reglamento Penitenciario.
- Reforzar los protocolos de prevención y respuesta ante incidentes violentos.
- Implantar de forma efectiva las mejoras organizativas comprometidas.
Igualdad de protección para todos los trabajadores
CSIF también denuncia lo que considera un trato desigual en la gestión de las agresiones en función del colectivo profesional afectado.
El sindicato considera correcto que, tras la agresión al facultativo, se adoptaran medidas contundentes contra el interno presuntamente agresor, incluida su conducción urgente a otro centro penitenciario. Sin embargo, reclama que esa misma firmeza se aplique siempre, también cuando las víctimas son funcionarios de vigilancia.
"Todas las agresiones son igual de graves y todos los trabajadores del centro merecen exactamente la misma protección institucional, jurídica y disciplinaria", subraya CSIF.
Incumplimiento de los compromisos
Asimismo, CSIF critica que, pese a los compromisos adquiridos por la Administración en materia de seguridad, los trabajadores continúan desempeñando su labor sin los recursos humanos y materiales necesarios.
El sindicato recuerda que siguen pendientes reivindicaciones históricas como el aumento de efectivos, la implantación del trabajo en binomios, la dotación de medios de protección y la aplicación de las mejoras organizativas acordadas.
Ante la sucesión de estos graves incidentes, CSIF exige a la Dirección General de Serveis Penitenciaris la adopción inmediata de medidas que garanticen la seguridad de toda la plantilla y pongan fin a una situación que considera insostenible.
Para CSIF, ninguna agresión puede normalizarse y ningún trabajador puede ser considerado de primera o de segunda categoría.