CSIF REIVINDICA "LA FUERZA INVISIBLE" QUE SOSTUVO LA SANIDAD CEUTI DURANTE LA SOBRECARGA DEL DÍA 30.
24 de agosto de 2026
CSIF PONE EN VALOR LA SANIDAD CEUTÍ.
La sobrecarga asistencial del pasado 30 de julio dejó una imagen clara: mientras la atención sanitaria se desbordaba, hubo profesionales que sostuvieron el sistema sin aparecer en titulares. CSIF ha querido ponerles nombre y rostro. No como un homenaje institucional, sino como un recordatorio de que la sanidad ceutí funciona gracias a quienes casi nunca salen en la foto.
Una cadena que sostuvo el caos
La presión asistencial fue tan abrupta que, según recoge el sindicato, muchas tareas básicas se volvieron imposibles de seguir al ritmo habitual. Y ahí, en ese terreno donde no hay focos ni discursos, trabajaron los TCE, los Técnicos Superiores, el personal de gestión y celadores y los vigilantes de seguridad.
TCE: agotamiento físico y mental
Los Técnicos en Cuidados de Enfermería fueron la primera barrera. No solo asumieron la sobrecarga asistencial y la reposición constante de material, sino que actuaron como traductores improvisados para decenas de personas. "No podíamos hacer más», resume Halima, TCE de Urgencias con más de 15 años de experiencia. «Además de la atención básica, actuamos como auxiliares traductores para 30 o 40 personas. El desgaste no es solo físico, sino mental: llego a casa agotada".
Técnicos Superiores: marcando los tiempos
El equipo de Rayos absorbió un volumen masivo de pruebas traumatológicas urgentes en las primeras horas. A ello se sumaron las pruebas dentales para determinar edades y, conforme cambiaba el perfil clínico, el trabajo del Laboratorio para agilizar diagnósticos. "El equipo de Rayos absorbió un volumen masivo de pruebas traumatológicas urgentes".
Administración y celadores: sostener el orden en mitad del caos
La presión fue tal que, según relata una auxiliar administrativa, hubo momentos en los que ni siquiera pudieron registrar a los pacientes. El conocimiento de dariya se convirtió en una herramienta esencial para atender y organizar. "En algunos momentos no tuvimos tiempo ni de registrar a los pacientes dado el gran volumen". Jadilla, celadora, lo resume sin rodeos: "Fue una situación límite: sangre por todos lados y fracturas".
Vigilantes de seguridad: el escudo silencioso
Mientras el personal sanitario atendía, los vigilantes contuvieron tensiones, protegieron accesos y soportaron agresiones. Su papel, casi siempre invisible, fue determinante para que el resto pudiera trabajar.
Un engranaje que funciona porque todos empujan
CSIF insiste en que la respuesta del 30 de julio no fue fruto de héroes individuales, sino de un engranaje colectivo que sostuvo la ciudad en un momento crítico. Desde la admisión hasta el análisis de muestras, cada eslabón fue imprescindible.
La central sindical pide que esta “fuerza invisible” deje de serlo. Que se reconozca su labor, su desgaste y su papel en la sanidad pública ceutí. Porque sin ellos, la atención del 30 de julio habría sido otra.