CSIF exige soluciones reales ante el calor en las aulas: protocolos sí, pero con recursos

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1 de junio de 2026

Ante la previsión de altas temperaturas en Andalucía durante los próximos días, especialmente en el valle del Guadalquivir, desde CSIF Educación Andalucía volvemos a denunciar una realidad que se repite curso tras curso.

 

CSIF Educación Andalucía

CSIF exige soluciones reales ante el calor en las aulas: protocolos sí, pero con recursos

Ante la previsión de altas temperaturas en Andalucía durante los próximos días, especialmente en el valle del Guadalquivir, desde CSIF Educación Andalucía volvemos a denunciar una realidad que se repite curso tras curso.

Buena parte de los centros educativos andaluces no están preparados para afrontar episodios de calor cada vez más tempranos, más intensos y más frecuentes. Esta realidad, que CSIF Educación Andalucía viene denunciando de forma reiterada, afecta directamente a las condiciones laborales del profesorado y del resto del personal de los centros, así como al bienestar, la salud y el aprendizaje del alumnado.

La Administración educativa dispone de protocolos e instrucciones ante olas de calor o altas temperaturas excepcionales, pero esos documentos no pueden convertirse en la respuesta principal a un problema estructural.

No basta con pedir a los centros que se organicen, que adapten horarios, que busquen espacios más frescos o que gestionen situaciones extremas si no se les dota previamente de recursos, infraestructuras adecuadas y condiciones materiales suficientes.

Los protocolos pueden ayudar a gestionar una situación de emergencia, sin embargo, el verdadero problema es estructural: la mayor parte de los centros educativos andaluces carecen de infraestructuras climáticas adecuadas, y la Ley de Bioclimatización aprobada en Andalucía hace 6 años sigue sin su puesta en práctica.

Un problema que ya no es excepcional

Durante años se ha tratado el calor en las aulas como una situación puntual, propia de los últimos días de junio o de septiembre. Sin embargo, la realidad ha cambiado. Los episodios de altas temperaturas se adelantan cada vez más y afectan de lleno al desarrollo ordinario del curso escolar.

Las altas temperaturas en las aulas andaluzas tienen consecuencias directas sobre el alumnado, sobre el profesorado, sobre el personal de administración y servicios y sobre el conjunto de profesionales que trabajan en los centros educativos.

No hablamos solo de incomodidad. Hablamos de concentración, de rendimiento escolar, de salud laboral, de prevención de riesgos, de atención al alumnado vulnerable y de condiciones mínimas para enseñar y aprender.

El Real Decreto 486/1997, sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo, establece que las condiciones ambientales no deben suponer un riesgo para la seguridad y salud de las personas trabajadoras y fija, para trabajos sedentarios propios de oficinas o similares, una temperatura comprendida entre 17 y 27 ºC. 

Por eso, cuando en un aula se superan los 27 ºC, no estamos ante una simple molestia: estamos ante un problema de condiciones laborales, de bienestar educativo y de salud.

El protocolo debe aplicarse, pero no puede ser la única respuesta

La Consejería dispone de unas Instrucciones de 5 de mayo de 2023 y de un Protocolo general de actuación en el ámbito educativo andaluz no universitario ante olas de calor o altas temperaturas excepcionales. Estos documentos deben servir de referencia para que cada centro adopte medidas organizativas adaptadas a su realidad.

Pero insistimos: no se puede trasladar toda la responsabilidad a los equipos directivos y al profesorado. Los centros pueden organizar, prevenir y adaptar su funcionamiento, pero no pueden resolver por sí solos un déficit estructural de infraestructuras climáticas.

Medidas urgentes para estos días

Ante episodios de altas temperaturas, los centros deben activar medidas preventivas con antelación, especialmente en zonas de mayor riesgo climático de acuerdo con lo establecido en las mencionas instrucciones y protocolo al efecto.

Desde CSIF Educación Andalucía seguiremos exigiendo que la Administración actúe con celeridad, responsabilidad y presupuesto suficiente para atender a los 4000 centros educativos públicos. Porque el calor en las aulas andaluzas no es una anécdota: es un problema educativo, laboral y de salud pública.

 

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