CSIF reclama que la implantación de la receta electrónica de MUFACE en Andalucía se haga “con todas las garantías y sin sobrecargar a las plantillas”
- Prensa y Comunicación
15 de xuño de 2026
- El sindicato valora la modernización que supone esta medida, que entrará en vigor el 16 de junio, pero exige un refuerzo de medios y reducción de la incertidumbre entre las personas beneficiarias
La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), sindicato más representativo en las administraciones públicas, ha reclamado que la implantación de la receta electrónica de MUFACE en Andalucía se realice con todas las garantías para las personas mutualistas y sin que suponga una sobrecarga añadida para las plantillas que sostienen el servicio.
La receta electrónica, cuyo proceso de desarrollo se inició en 2020, estará disponible para todas las personas mutualistas acogidas a la sanidad concertada desde este 16 de junio, lo que para CSIF “es un paso en la buena dirección para consolidar y hacer perdurable MUFACE; no obstante, la modernización del sistema debe reforzar el modelo, no tensionarlo aún más”.
El presidente de CSIF Andalucía, Germán Girela, ha señalado que “todo lo que suponga afianzar MUFACE y fortalecer el mutualismo administrativo contará con el apoyo de CSIF, pero la digitalización no puede hacerse a costa del servicio al mutualista ni de la salud laboral de los trabajadores”. En ese sentido, ha advertido de que sin el respaldo económico necesario, sin refuerzo de plantillas y sin una actualización real de los medios tecnológicos, la modernización será insuficiente para garantizar la calidad del modelo.
La implantación de la receta electrónica afectará a los mutualistas que reciben asistencia sanitaria a través de entidades privadas concertadas en las ocho provincias, que en Andalucía asciende aproximadamente a 250.000 personas, teniendo en cuenta que aproximadamente el 62 % de los mutualistas mantiene esta fórmula de atención sanitaria.
La Central Sindical ha querido trasladar un mensaje de tranquilidad a las personas afectadas ante posibles dudas. Esta medida no será obligatoria de manera inmediata, sino que inicialmente convivirá con el tradicional talonario en papel.
El sindicato, sin embargo, ha aclarado que sitúa como línea roja la garantía absoluta de la continuidad asistencial. La edad media del colectivo mutualista en Andalucía es de 61 años, lo que evidencia una brecha digital que la Administración no puede ignorar. Para CSIF, “la implantación del nuevo sistema debe ir acompañada de campañas de información claras, accesibles y adaptadas a las necesidades reales de una población envejecida y debe evitar demoras, desatención o situaciones de confusión en las farmacias”.
Girela ha subrayado que “el objetivo prioritario de la Administración debe ser no generar incertidumbre entre los mutualistas. No se puede generar inseguridad en un colectivo que necesita estabilidad y garantías en su atención sanitaria”.
Al mismo tiempo, CSIF ha denunciado la situación de vulnerabilidad que atraviesan las plantillas de los servicios provinciales de MUFACE, que son quienes asumen la gestión diaria del modelo y la atención directa a los mutualistas. El sindicato ha advertido de que “estas empleadas y empleados públicos soportan una presión psicológica constante derivada de las deficiencias estructurales del sistema y de los recortes en los conciertos sanitarios, teniendo que dar respuesta a las quejas ciudadanas sin ser responsables de las decisiones políticas”. Casos como los problemas de coordinación entre la Junta de Andalucía y las entidades concertadas en la vacunación internacional de mutualistas evidencian cómo, finalmente, son los trabajadores quienes deben buscar soluciones a situaciones complejas.
Además, la organización considera incoherente impulsar una transición digital de gran alcance mientras el personal trabaja con equipos informáticos obsoletos, aplicaciones que sufren caídas recurrentes y una evidente carencia de herramientas tecnológicas actualizadas. A ello se suman unas condiciones retributivas claramente insuficientes. “Los cuerpos administrativos de MUFACE presentan una de las mayores brechas salariales dentro de la Administración General del Estado, con complementos específicos que no compensan la carga de trabajo ni la responsabilidad inherente a sus puestos”, ha explicado Girela; asimismo la mutualidad carece de un sistema de productividad justo y motivador que reconozca el esfuerzo adicional que supone afrontar nuevos retos como la implantación de la receta electrónica.
Por todo ello, CSIF ha exigido la actualización inmediata de las plantillas, la renovación integral de los medios informáticos y una revisión al alza de los complementos salariales y de los sistemas de productividad.
“El éxito de la receta electrónica no dependerá solo de la tecnología, sino de los recursos humanos y materiales que la respalden. Si se hace bien, será un avance; si se improvisa, generará más problemas de los que pretende resolver. Y ahí estará CSIF para defender un modelo en el que creemos, tal y como nuestra organización demostró una vez más a finales de 2024 cuando peligraba la renovación del concierto sanitario y se puso en jaque la calidad asistencial”, ha concluido Girela.