RECORTAR TELETRABAJO EN PLENA ERA DIGITAL: INCOMPRENSIBLE
20 de maiatza de 2026
RECORTAR TELETRABAJO EN PLENA ERA DIGITAL: INCOMPRENSIBLE
Desde CSIF queremos manifestar, una vez más y de forma rotunda, nuestra oposición al recorte del teletrabajo que se pretende implantar.
No compartimos una decisión que, lejos de mejorar la organización de los servicios, introduce más rigidez, más burocracia y una clara pérdida de derechos en un modelo de trabajo que ya ha demostrado sobradamente su utilidad.
Y, sinceramente, cuesta entender el sentido de este retroceso.
Mientras otras administraciones públicas avanzan hacia modelos más flexibles, modernos y eficientes, aquí parece que se apuesta por caminar en dirección contraria.
La propia Administración General del Estado lleva años desarrollando el teletrabajo como una medida estable y como herramienta organizativa real, apostando por la digitalización, la conciliación y nuevas formas de prestación del servicio público adaptadas al presente. Otras comunidades autónomas también han consolidado modelos más abiertos y flexibles, entendiendo que el teletrabajo bien organizado no supone un problema, sino una oportunidad.
Incluso en contextos de crisis energética, el teletrabajo ha sido señalado como una herramienta útil para reducir desplazamientos, contener consumos energéticos, optimizar recursos públicos y avanzar hacia administraciones más sostenibles y eficientes.
Por eso resulta incomprensible que mientras en otros ámbitos se apuesta por modernizar y flexibilizar, aquí se pretenda recortar.
¿De verdad la solución pasa por obligar a más desplazamientos diarios, incrementar costes para el personal y aumentar el consumo energético cuando existen herramientas que ya funcionan?
Desde CSIF creemos que no.
Pero además del fondo de la cuestión, preocupa profundamente la falta de respuestas a problemas organizativos evidentes.
Si uno de los argumentos para endurecer el teletrabajo es reforzar la supervisión presencial o garantizar una mayor presencia física de determinados puestos, la pregunta es obligada:
¿Qué va a pasar cuando esas jefaturas de servicio estén de vacaciones, de permiso, de baja o ausentes por cualquier circunstancia?
Porque esa realidad existe y forma parte del funcionamiento normal de cualquier organización.
No se puede justificar un recorte apelando a necesidades organizativas sin explicar cómo se van a resolver precisamente esas situaciones.
Del mismo modo, desde CSIF consideramos imprescindible acabar con procedimientos innecesariamente burocráticos que no aportan absolutamente nada.
No tiene sentido que una persona trabajadora que ya tiene teletrabajo autorizado, con un plan individualizado aprobado, tenga que volver a iniciar revisiones automáticas a los 12 meses si las circunstancias organizativas y funcionales siguen siendo exactamente las mismas.
Eso no mejora la gestión.
Eso solo multiplica trámites, carga administrativa, tiempos de espera y trabajo innecesario tanto para el personal como para la propia Administración.
Igualmente, exigimos seguridad jurídica y certezas para las personas trabajadoras.
No es aceptable que las solicitudes de prórroga o continuidad del teletrabajo puedan quedar pendientes indefinidamente por falta de respuesta administrativa, dejando a la persona en una situación de incertidumbre absoluta por demoras que no le son imputables.
Por ello, desde CSIF solicitamos expresamente que, en caso de no existir resolución dentro del plazo establecido, opere el silencio administrativo positivo, garantizando así la continuidad del teletrabajo cuando no exista una denegación motivada.
No hablamos de mantener lo existente. Hablamos de avanzar.
Porque si algo debería debatirse en 2026 no es cómo restringir el teletrabajo, sino cómo mejorar su implantación, simplificar su gestión y ampliar sus posibilidades allí donde sea compatible con la correcta prestación del servicio público.
Es una herramienta moderna de organización del trabajo que mejora la conciliación, reduce desplazamientos innecesarios, disminuye costes personales y energéticos, favorece entornos laborales más racionales y puede convivir perfectamente con una administración eficaz.
Por eso, desde CSIF, no solo rechazamos frontalmente este endurecimiento y este recorte, sino que defendemos exactamente lo contrario:
menos burocracia, más seguridad jurídica, simplificación de procedimientos, mantenimiento de los derechos ya reconocidos y una apuesta real por ampliar el teletrabajo, no por recortarlo.
Retroceder nunca puede ser la respuesta.
