CSIF alerta del incremento de la inseguridad en las estaciones de Cercanías de Sevilla tras los recortes en seguridad privada emprendidos por RENFE

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29 de mayo de 2026

Tras el desmantelamiento progresivo realizado en el último año, la situación alcanza un punto crítico con la eliminación repentina, ayer jueves, de 600 horas de servicio. Estaciones y líneas enteras quedan sin vigilancia efectiva; algunas, especialmente sensibles: Virgen del Rocío, Camas, San Jerónimo o La Cartuja. En Brenes, hay turnos con vigilantes que prestan servicio solos, con amenazas y reyertas en el entorno de la estación

Sevilla, 29 de mayo de 2026. El área de Seguridad Privada de CSIF Sevilla ha alertado este viernes del desmantelamiento progresivo que Renfe está llevando a cabo en las estaciones de Cercanías de Sevilla. A través de su sección sindical en Eulen, CSIF subraya que se trata de una grave política de recortes, emprendida en el último año en dichos servicios de seguridad privada de Cercanías. 

La situación ha alcanzado un punto crítico con la eliminación repentina de 600 horas de servicio, dejando estaciones y líneas enteras sin vigilancia efectiva. “Eliminarlas de la noche a la mañana es una completa temeridad, que expone a usuarios y trabajadores a robos y agresiones, en una situación de total indefensión; la seguridad pública no debe medirse en criterios de rentabilidad económica”, explica el delegado de CSIF Manuel Rojas. 

La vulnerabilidad llega a ser extrema en zonas de sombra (estaciones desiertas), ya que, al reducir horas, se eliminan patrullas en los horarios de menor afluencia (noches o madrugadas) o en estaciones periféricas. Esto convierte a estos puntos en "zonas francas" para la delincuencia.

La reducción obliga a que muchos servicios pasen de ser binomios (dos vigilantes) a operativos individuales. “Un solo vigilante no puede reducir a un grupo violento, lo que dispara el riesgo de sufrir agresiones graves, como ya ha ocurrido en ocasiones anteriores, con bandas organizadas de grafiteros o carteristas”.

 Menos horas de vigilancia equivalen a un acceso libre en los tornos de entrada (polizajes) y vía libre para el sabotaje de convoyes en talleres y cocheras, cuyo coste de reparación termina pagando el ciudadano. Si ocurre un altercado, un accidente o una evacuación, la falta de efectivos ralentizará la primera respuesta, colapsando el servicio y poniendo en peligro vidas humanas antes de que puedan llegar las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.

Brenes: un vigilante solo

Uno de los ejemplos más alarmantes es la estación de Brenes: lejos de reforzar la plantilla ante el aumento de incidencias, la respuesta de Renfe ha sido ampliar de 2 a 7 horas la permanencia de un único vigilante de unidad móvil, aumentando claramente el riesgo de sufrir agresiones o verse desbordado. Esta situación ya ha derivado en episodios extremadamente graves, como amenazas e insultos, accesos irregulares a trenes e instalaciones, así como reyertas violentas en el entorno de la estación.

“El pasado diciembre, Brenes fue escenario de una pelea donde un hombre llegó a cortar varios dedos a otro, reflejando el incremento de conflictividad en la zona. Pese a ello, Renfe continúa reduciendo medios humanos”, denuncian los responsables de CSIF Seguridad Privada Sevilla. 

Virgen del Rocío y Línea C5, abandonadas

El nuevo recorte anunciado ayer deja sin vigilancia estaciones especialmente sensibles, como Virgen del Rocío, una de las más transitadas de Sevilla debido a su cercanía con el Hospital y su proximidad a zonas especialmente conflictivas. “La retirada de vigilancia en este punto supone una irresponsabilidad operativa difícil de justificar; el personal de taquilla nos ha comunicado van a poner una queja por el recorte”.

Igualmente grave es dejar sin vigilancia toda la línea C5 mientras las estaciones permanecen abiertas y siguen recibiendo viajeros mediante autobuses sustitutorios; estaciones como Camas, San Jerónimo o La Cartuja quedarán completamente desprotegidas, pese al tránsito diario de pasajeros.

Mientras Renfe elimina horas de vigilancia real, el servicio de inspectores de calidad de Sicor ha pasado de 2 a 3 inspectores. Desde CSIF EULEN consideran inadmisible que se destinen más recursos a supervisar informes y estadísticas, mientras se recorta a quienes afrontan las incidencias reales sobre el terreno. “Los vigilantes son quienes intervienen en conflictos, protegen viajeros, actúan en emergencias y se enfrentan diariamente a situaciones de riesgo real; sin embargo, son precisamente ellos quienes están sufriendo los recortes”, explica el responsable del área de Seguridad Privada de CSIF Sevilla, Felipe Caro.

Por todo ello, CSIF exige a Renfe la recuperación inmediata de las horas eliminadas, el refuerzo real de la seguridad en estaciones conflictivas, el fin de los recortes encubiertos, el aumento del número de vigilantes y menor precarización, y ante todo, una protección efectiva para trabajadores y viajeros.

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