Día de la Función Administrativa en Sanidad. Sin gestión, no hay salud.

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24 de abril de 2026

 

25 DE ABRIL, DÍA DE LA FUNCIÓN ADMINISTRATIVA EN SANIDAD

Sin gestión, no hay salud.

Hoy, 25 de abril de 2026, CSIF toma la palabra. No para hacer balance. Para exigir lo que aún no se ha hecho. El Día de la Función Administrativa en Sanidad debería ser un momento de reconocimiento institucional hacia quienes sostienen, desde dentro, el Sistema Nacional de Salud. No lo es. Lo que es, todavía, es un recordatorio anual de lo que se promete y no se cumple. Su labor es silenciosa pero imprescindible. Son el engranaje que hace funcionar nuestra sanidad. Y ese engranaje lleva demasiado tiempo oxidándose por falta de atención.

Datos destacados
+40%
De los profesionales de la sanidad trabajan con contratos temporales o en condiciones de inestabilidad.
3 años
Es el límite máximo que fija el nuevo Estatuto Marco para el personal interino.
26/01/2026
Acuerdo para la aprobación del nuevo Estatuto Marco del SNS.
13/04/2026
Constitución de la Comisión de Seguimiento para vigilar la tramitación del acuerdo.

Un sistema que no se sostiene solo

Cada vez que un paciente es atendido, derivado, citado o informado, hay detrás una cadena de gestión que lo hace posible. Esa cadena la sostienen los profesionales de la función administrativa. Sin ellos, el acto sanitario no existe. Para CSIF es inasumible plantear una reforma de la sanidad sin reforzar su base en cuanto a la agilidad en la gestión, para lo cual estos profesionales dan el soporte sin el cual el acto sanitario no sería posible. Y sin embargo, cuando se habla de sanidad, no se habla de ellos.

“Su labor es silenciosa pero imprescindible. Son el engranaje que hace funcionar nuestra sanidad”.

Lo que llevamos años reclamando en la Mesa del Ámbito

CSIF ha mantenido estas reivindicaciones en cada sesión de negociación, en cada mesa sectorial y ante cada administración del SNS:

• Reconocimiento retributivo por competencias asumidas y no remuneradas.

• Actualización de las funciones preconstitucionales que aún rigen las categorías de la función administrativa.

• Clasificación profesional que reconozca la responsabilidad real y los puestos efectivamente ocupados.

• Reconocimiento del tiempo de solape en las categorías con turnos rotatorios, para garantizar la continuidad asistencial.

• Igualdad de condiciones en todo el territorio del Sistema Nacional de Salud.

No son demandas nuevas. Son demandas antiguas que ninguna administración ha querido resolver. Y eso tiene un nombre: invisibilización deliberada de un colectivo esencial.

La clasificación profesional: una deuda histórica

La cuestión de fondo no es solo salarial. Es de justicia estructural. Los grupos de la función administrativa siguen cobrando retribuciones muy por debajo de lo que merecen. Los administrativos deberían estar encuadrados en el grupo B, con las retribuciones correspondientes a esa clasificación, y los auxiliares administrativos en el grupo C1, adecuando su clasificación a las funciones y responsabilidades reales que desempeñan. No se han encuadrado. Llevan décadas en una estructura que no refleja ni su formación, ni sus competencias, ni su responsabilidad real.

La propia ministra de Sanidad, Mónica García, ha reconocido públicamente la desadaptación de la clasificación del TREBEP a la realidad del personal sanitario y ha planteado la necesidad de una clasificación específica del personal estatutario, acompañada de un nuevo modelo retributivo. Si hay reconocimiento político del problema, que haya también solución política. El reconocimiento sin medidas concretas no vale nada en la nómina de nadie.

El nuevo Estatuto Marco: un paso, no una llegada

El 26 de enero de 2026, el Ministerio de Sanidad, CSIF junto con los sindicatos del Ámbito de Negociación alcanzaron un acuerdo para la aprobación del nuevo Estatuto Marco del SNS, culminando un proceso de diálogo prolongado durante años. El Ministerio de Sanidad lo firmó porque el texto supone mejoras reales respecto al marco de 2003. Pero firmarlo no significa darlo por cerrado.

CSIF firma el Estatuto Marco porque el texto recoge mejoras laborales reales y un compromiso legal explícito de negociación retributiva, recogido en la Disposición Transitoria Sexta, que vincula de manera expresa la nueva clasificación profesional al desarrollo del acuerdo retributivo. Y mantendrá una posición firme durante el trámite parlamentario para garantizar su aplicación homogénea en todo el SNS y su impacto económico efectivo.

“Lo que no está negociado, no está garantizado. Y lo que está en una disposición transitoria puede quedarse exactamente ahí: en transitorio.”

La Comisión de Seguimiento: vigilancia activa, no complacencia

El 13 de abril de 2026, CSIF junto con el resto de organizaciones sindicales constituyeron con el Ministerio de Sanidad la Comisión de Seguimiento del acuerdo alcanzado para posibilitar la tramitación del Anteproyecto de Ley del Estatuto Marco, con el objetivo de impulsar una norma esencial para garantizar la mejora de las condiciones laborales de todo el personal que trabaja en la sanidad pública.

Esa comisión existe porque CSIF no firma y desaparece. Los acuerdos se cumplen cuando alguien los vigila. Y ese papel lo ejerce CSIF. Estaremos en cada reunión. Estaremos en cada mesa. Y si el proceso se bloquea, volveremos a retomar las medidas de presión y movilización que son la única respuesta posible cuando la Administración incumple sus compromisos.

La temporalidad: el problema que no se resuelve

Más del 40% de los profesionales de la sanidad trabajan con contratos temporales o en condiciones de inestabilidad, lo que repercute directamente en la calidad de la atención. En las categorías de gestión y servicios, el porcentaje es aún más elevado. La función administrativa del ámbito sanitario lleva décadas siendo el colchón de amortiguación de unas plantillas que la Administración no quiere dimensionar correctamente. Eso tiene un coste humano para quien lo sufre y un coste asistencial para quien depende del sistema.

El nuevo Estatuto Marco fija un límite máximo de tres años para el personal interino y obliga a crear plazas estructurales cuando las necesidades son permanentes. Bien. Ahora que se aplique. En todas las categorías. Incluida la función administrativa, que ha sido la gran ausente en los procesos de estabilización.

Lo que exigimos hoy, 25 de abril de 2026

  • Que el Gobierno y el Ministerio de Sanidad asuman que modernizar el SNS exige también modernizar quién lo gestiona.
  • Que la negociación retributiva vinculada al nuevo Estatuto Marco se abra de forma real y con un calendario concreto.
  • Que la reclasificación profesional del personal de gestión y servicios no quede bloqueada por intereses presupuestarios.
  • Que la igualdad de condiciones entre comunidades autónomas deje de ser un principio declarativo y se convierta en una obligación exigible.

Cerrar la brecha en la clasificación profesional no solo sería un acto de justicia para los profesionales de la sanidad, sino también un colofón coherente y ambicioso a la reforma del Estatuto Marco. No hay ninguna razón técnica, jurídica ni presupuestaria que lo impida. Solo falta de voluntad política.

Nuestro compromiso

CSIF no celebra. Reivindica. Hoy, como cada 25 de abril, recordamos que el personal de la función administrativa no es un recurso auxiliar del sistema sanitario. Es parte de su estructura. Y esa estructura merece el mismo reconocimiento, la misma estabilidad y las mismas condiciones que cualquier otro colectivo del SNS.

Seguiremos en las mesas de negociación. Seguiremos en los centros de trabajo. Seguiremos en el Congreso, en las asambleas y donde haga falta.

Porque sin función administrativa, no hay gestión. Y sin gestión, no hay salud.
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