CSIF Educación Madrid sobre la huelga indefinida.

26 de junio de 2026

CSIF consultará a su afiliación el próximo 1 de septiembre: una decisión de esta trascendencia debe ser adoptada por los propios docentes en activo y no por una asamblea, con colectivos docentes y no docentes (que no tendrán descuentos salariales), que pretenda hablar en nombre de todo el colectivo.

Es necesario establecer prioridades y escenarios reales de negociación para poder tener garantías de conseguir avances efectivos.

CSIF Educación Madrid ha anunciado que consultará a su afiliación el próximo 1 de septiembre antes de adoptar una decisión definitiva sobre la convocatoria de huelga indefinida prevista a partir del 14 de octubre en la enseñanza pública madrileña. El sindicato considera que una decisión de esta trascendencia debe ser adoptada por los propios docentes y no por una asamblea que pretenda hablar en nombre de todo el colectivo.

CSIF quiere dejar claro que comparte el fondo de la mayoría de las reivindicaciones planteadas. La reducción de ratios, el refuerzo de plantillas, la disminución del horario lectivo, una menor carga burocrática, la mejora de las infraestructuras o una subida salarial digna son demandas que el sindicato lleva años defendiendo ante la Consejería de Educación y que continuará reclamando porque la educación pública madrileña necesita cambios profundos.

Sin embargo, el sindicato considera que también es imprescindible debatir sobre cómo alcanzar esos objetivos. Para CSIF, una huelga solo tiene sentido si persigue metas claras, realistas alcanzables. La plataforma presentada reúne prácticamente todas las reivindicaciones en un único bloque, sin establecer prioridades ni escenarios reales de negociación, lo que dificulta enormemente la posibilidad de alcanzar acuerdos.

Para CSIF, una huelga indefinida construida sobre objetivos inalcanzables puede convertirse en una huelga sin final, obligando al profesorado a asumir semanas o incluso meses de descuentos salariales sin garantías de conseguir avances efectivos.

El sindicato entiende que no es responsable pedir un sacrificio económico de esa magnitud sin que exista una posibilidad real de alcanzar un acuerdo. Además, recuerda que una parte importante de las organizaciones impulsoras de la convocatoria no soporta directamente ese coste económico, mientras que las consecuencias recaen exclusivamente sobre los docentes que decidan secundar la huelga.

CSIF manifiesta igualmente su preocupación porque algunas de las propuestas incorporadas a la plataforma no cuentan con un consenso suficiente entre los docentes. Como ejemplo cita la propuesta de eliminar el programa bilingüe, una reivindicación incorporada durante la propia asamblea convocante y que ni siquiera figuraba en el documento inicial de trabajo.

Para el sindicato, una decisión que afecta a decenas de miles de docentes no puede adoptarse de forma improvisada ni darse por asumida en nombre de todo el colectivo, sino que requiere un debate mucho más amplio y sereno.

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