Así exprime Paradores a su plantilla en plena pandemia
Un delegado de CSIF delata la precariedad que viven los empleados de Paradores en un verano tan difícil en el que la Dirección de la empresa pública no ha vuelto a dar la talla
02 de Septiembre de 2020

1/ Con 1.000 empleados menos

El aumento de la carga de trabajo ha sido manifiesta en Paradores durante todo el verano. Nuestro presidente ha reconocido públicamente su satisfacción por los datos de ocupación en una época tan difícil como ésta. Pero se le ha olvidado pensar en una plantilla que en el último año perdió a más de 1.000 empleados, con la excusa del COVID-19. Una plantilla que se enfrenta cada día a los altísimos controles que genera la pandemia para minimizar el riesgo de contagio de los empleados y clientes, porque la vigilancia implica mucho más trabajo.

2/ Un problema de toda la plantilla

Hay un caso evidente como el de las camareras de pisos, que miden erroneamente su trabajo por el número de habitaciones. Sin embargo, es difícil hacer este cálculo en otros departamentos: ¿cómo podríamos calcular un exceso en los comedores? Al llegar a 20 cubiertos por empleado, ¿paramos?; ¿cómo podríamos hacer este cálculo en las cocinas paras al alcanzar 40 platos de tu partida? ¿O cuántos clientes o tareas debemos atender en la recepción? ¿O los compañeros de mantenimiento cuál es el límite de partes de avería? O los empleados de oficina, ¿cuántas altas de contratos eventuales o cuántos partes de baja serían los razonables para considerar que están por encima de lo normal? ¿Cómo se puede identificar la realidad?

La respuesta está en el día a día. Los empleados de Paradores están sobrepasados en todos los departamentos, tal y como constata CSIF. Por eso es peligroso hacer creer, como se pretende desde la Dirección, que el problema está localizado en solo un sector de la plantilla, porque eso no es verdad. Eso es una trampa.

3/ "Si nos ajustamos a los protocolos nos pasamos de jornada"

El parámetro, que demanda CSIF, es la jornada de trabajo que tenemos asignada, que es la que determina junto con nuestra categoría laboral nuestro sueldo. Es el único criterio medible, el único legal. Con profesionalidad, como ha demostrado esta plantilla en los buenos y en los malos momentos, nuestra jornada se mide en horas y en minutos, no en otros parámetros. Y ahora mismo en todos los departamentos, con el descenso de plantilla eventual y el aumento de tareas de los protocolos, suponen en muchos casos una gran dicotomía: si nos ajustamos a la jornada, no llegamos a todas las tareas asignadas; si nos ajustamos a los protocolos nos pasamos de jornada. Algo no encaja.

4/ Contratos de 1 día o, a lo sumo, 14

Es lamentable que estemos en septiembre y aún esperemos una solución. Es lamentable que Paradores siga haciendo contratos de 1 o, a lo máximo, de 14 días en una época tan difícil como ésta. Y es lamentable que la contratación siga siendo a tiempo parcial en un departamento como el de las camareras de piso a las que ni siquiera se les ofrece realizar la posibilidad que ofrece nuestro Convenio: las horas complementarias. Pero es más fácil exprimir a la plantilla que entender sus problemas.

5/ ¿Hasta dónde?

La realidad es que la plantilla no era suficiente antes de la crisis sanitaria en Paradores. Aún menos lo es en la actualidad como se ha demostrado en un verano lleno de estrés para los empleados y de situaciones casi agónicas. Por eso desde CSIF nos preguntamos, ¿hasta dónde pretende llegar la Dirección de Paradores?, y exigimos poner freno a ello.

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