CSIF exige reconocer el esfuerzo de los docentes durante el estado de alarma.
14 de Abril de 2020

CSIF EXIGE RECONOCER EL ESFUERZO DE LOS DOCENTES DURANTE EL ESTADO DE ALARMA

Reivindicaciones sin fundamento como el aprobado general o volver a clase en julio denotan falta de respeto por el esfuerzo de los docentes y por la implicación del alumnado durante este período

Tras el documento aprobado por el Consejo Escolar del Estado donde se hacían recomendaciones al Ministerio de Educación para el final de este curso, que serán trasladadas a la Conferencia Sectorial del 15 de abril, se han publicado algunas noticias bastante sesgadas de lo que el propio texto transmite.

En primer lugar, y antes de entrar a cualquier detalle, queremos aclarar varias cuestiones del proceso de elaboración del documento. Está elaborado por la Comisión Permanente del Consejo Escolar del Estado y a ésta pertenecen miembros de toda la comunidad educativa: docentes, alumnado, familias, administración, directores, centros educativos e incluso, personas de reconocido prestigio en el ámbito educativo. Por tanto, está redactado por personas con conocimiento específico del Sistema Educativo y del proceso de enseñanza-aprendizaje. El documento partió de una premisa principal: que nadie se quedara atrás por la actual situación provocada por la pandemia. Con este convencimiento se llegó a la conclusión de que el texto debía salir adelante con el máximo consenso posible y se pusieron medios de elevación de propuestas y votación para que así fuera. Así que, ante ciertos titulares de prensa, el documento fue elaborado por verdaderos expertos en educación, con el máximo consenso y con el absoluto convencimiento y necesidad de ayudar a que ningún alumno pueda ver mermadas sus posibilidades educativas debido a la falta de clases presenciales.

CSIF, como uno de los sindicatos mayoritarios en educación, pertenece al Consejo Escolar del Estado, tanto en el Pleno como en la Permanente y, por tanto, ha participado en la elaboración del documento. Ahora bien, eso no quiere decir que todo lo que ahí viene reflejado sea apoyado por CSIF, ni que no falten medidas que el sindicato defiende. Respetando todo el texto, pues fue aprobado como ya se ha dicho de manera democrática y con mayorías muy amplias, queremos defender aquellas en las que desde luego estamos totalmente de acuerdo y que incluso propusimos para su inclusión y que curiosamente son algunas de las que se están poniendo en cuestión, de manera interesada, pero a su vez, poco reflexionada.

CSIF está en contra del aprobado general. Su petición denota falta de rigor y desconocimiento del Sistema Educativo. La repetición es una medida educativa necesaria en una doble vertiente: como valoración del esfuerzo del alumnado necesario para la consecución de objetivos y como atención educativa para el alumnado que no ha alcanzado los objetivos pueda alcanzarlos un año más tarde. Siempre es una medida extraordinaria y el documento se solicita que lo sea aún más en este período. El exceso de repetidores que España tiene en comparativa con otros países es un debate abierto, pero que no tiene que ver con esta pandemia. CSIF entiende que tiene que ver con las altas ratios y la falta de atención personalizada que no se puede hacer sin desdobles y apoyos. Por todo ello, el aprobado general es un despropósito por varios motivos. Significaría un desprecio del trabajo de todo el curso -cabe recordar que en su mayoría ha sido presencial-, abocaría a que los grupos del curso que viene tuvieran una serie de alumnos con un retraso educativo importante, lo que significaría haber condenado al fracaso a muchos de ellos o tener que volver a contenidos anteriores, castigando además a los alumnos que de por sí se consideran que van con su año académico. Además de todo ello, denota una falta de confianza en el trabajo de los docentes que, no cabe ninguna duda, anteponen el avance educativo del alumnado a cualquier consideración de otra índole.

Estos supuestos expertos educativos -los del Consejo no deben serlo- también sugieren la posibilidad de que se puedan incorporar los alumnos en julio, pásmense, después de haber dado el aprobado general. Sin obviar las cuestiones climatológicas, que son inevitables, prueben a dar clase con esos días soleados a grupos de alumnos que ya se saben promocionados. Solo cabe considerar que quien esto propone entiende los centros educativos como medios de conciliación y no como lo que son, centros de enseñanza. Desde el punto de vista meramente

educativo solo se podría hacer para después tener unos exámenes finales que contrarían la evaluación continua y desdeñan el actual trabajo que se está haciendo. Volvemos a repetir: los docentes no están de vacaciones y están poniendo toda su dedicación a seguir con el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Sobre el comentado 10% de alumnado del que se ha perdido contacto educativo desde el cierre de los centros, una vez más se hace titular sin entrar a valorar el detalle de dicha cifra. Hay que discernir quien no se puede conectar por carecer de medios y quienes no quieren conectarse, pues ya antes del decreto de alarma habían desconectado del ritmo ordinario de las clases. Los docentes hacen un trabajo ímprobo para hacer llegar sus mensajes a todos sus alumnos. Lo hacen a través de las plataformas, correos electrónicos e incluso, a costa de su propia protección de datos, de medios telefónicos y redes sociales. En su evaluación de estos intentos, informan de quien verdaderamente no tiene medios. CSIF apoya un programa urgente para dotar de los medios necesarios para aquellos que los es completamente imposible conseguirlo y, asimismo, escrito está, que en ningún caso pueda verse perjudicado en su proceso educativo por haber tenido esta falta.

Otra de las cuestiones a comentar por los aclamados expertos, es sobre los contenidos. Hay que decir que puede que ésta fuera una de las cuestiones más discutidas dentro del Consejo Escolar. Pero se llegó a un consenso general en enseñanzas obligatorias: no avanzar en contenidos adaptando las actividades en repaso, profundización y afianzamiento. Palabras todas ellas que provienen del trabajo ordinario del docente que en su día a día tiene en cuenta los diferentes ritmos de aprendizaje e intenta adaptar el trabajo a los que llegan rápidamente a los objetivos, a los que tardan el tiempo establecido y a los que tardan un poco más.

Y finalmente llegamos a la evaluación. Solicitan nuestros supuestos entendidos que no se evalúe más que lo ocurrido durante las clases presenciales. Esto solo se puede sustentar en un gran desconocimiento de lo que significa la propia palabra evaluación, que a tenor de lo que sugieren, confunden con calificación. Se debe evaluar todo el proceso desde el comienzo de curso hasta el final de curso. Como ya se ha indicado, los docentes y la gran mayoría del alumnado siguen trabajando y, como decía un antiguo Ministro del ramo, lo que no se evalúa se devalúa. Con este proceso se tiene en cuenta el trabajo de todos y se detectan problemas, como la falta de medios, para intentar solucionarlo. De hecho, la evaluación de todo este momento debería otorgar oportunidades de mejora del sistema educativo porque, quien sabe, tal vez el fracaso escolar de algunos alumnos procede de la falta de conocimientos en nuevas tecnologías de la información por su escasez de medios. Y cómo no, podrán comprobarse carencias del sistema educativo en nuevas metodologías informáticas para ser solucionadas en el tiempo. Solo como comentario final, desconocen estos eruditos que muchos suspensos en la segunda evaluación son avisos que los docentes hacen, sobre todo en edades adolescentes, a chicos y chicas que por cuestiones propias de la edad se han dormido en los laureles. A ver si lo que proponen implica más fracaso que del que quieren evitar.

Por tanto, CSIF exige respeto a la labor de los docentes. Siempre desean el máximo éxito educativo. Con estas propuestas se los quiere dotar de armas legales para poder proceder de la mejor manera posible para su consecución. Y que no se olvide que siguen trabajando con esta premisa. Las familias quieren más que nadie a sus hijos, faltaría más, pero ellos pueden saber los síntomas no la enfermedad: que les duela la cabeza proviene de algún problema que solo un médico podrá evaluar.

Por la dignificación de la labor docente.

14 de abril de 2020

CSIF EDUCACIÓN

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