CSIF se reunirá el viernes con el presidente de Correos para rebajar la incertidumbre de 55.000 empleados
El sindicato logra abrir la mesa de negociación con el siguiente orden del día:

1. Situación económica/financiera de Correos. Tras el crédito pedido para pagar nóminas, CSIF quiere acabar con el alarmismo.

2. Pérdida de grandes clientes. Nuestras medidas son para fortalecer a la empresa y no la debilitarla.

3. Seguridad ante el plan de desescalonamiento. Debe iniciarse sin riesgo para los empleados.
22 de Abril de 2020

La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), sindicato más representativo en las administraciones públicas, se reunirá el próximo viernes en la mesa de negociación con el presidente de Correos, Juan Manuel Serrano, para rebajar la incertidumbre de los 55.000 empleados después del crédito de 47 millones de euros que la empresa ha tenido que pedir para pagar las nóminas del mes de marzo. La empresa, en la que a día de hoy sólo trabaja un 25% de la plantilla, propondrá un plan de desescalonamiento para regresar paulatinamente a la actividad normal. CSIF no consentirá en este aspecto precipitaciones que puedan significar más riesgos para los empleados. Desde el inicio de la crisis, Correos ha perdido a tres empleados fallecidos, ha registrado más de 1.000 casos positivos por COVID-19 y de 3.000 en cuarentena. Por lo tanto, no se puede dar ningún paso al frente si no se garantizan todas y cada una de las medidas de protección en los centros de trabajo. Ante el riesgo de perder grandes clientes como Amazon, CSIF exigirá que no es el momento de tomar medidas drásticas que debilitarían a la empresa. Por ello, CSIF entiende que ahora deben adoptarse decisiones valientes que fortalezcan a Correos como la culminación del proceso de consolidación de empleo de 4.055 plazas cuyo examen se realizó el 19 de enero y cuyos aprobados deben tomar posesión de la plaza el 1 de junio. CSIF recuerda que el índice de temporalidad es del 30% en la empresa postal donde la media de edad es próxima a los 50 años. De ellos, más de 6.000 superan los 60 años y durante la crisis del COVID-19 han sido declarados de riesgo por Sanidad y enviados a casa. El sindicato pedirá la prejubilación voluntaria para todos ellos porque una de las enseñanzas que nos deja la pandemia es la de reducir riesgos de cara al futuro.