LA ADMINISTRACIÓN VALENCIANA EN JAQUE: LAS PLAZAS DEL CUERPO SUPERIOR SE QUEDAN DESIERTAS POR SEGUNDO AÑO CONSECUTIVO. EL MODELO DE OPOSICIONES AGOTA EL TALENTO Y DEJA VACANTES LAS PLAZAS CLAVE DE FONDOS EUROPEOS

28 de January de 2026

 

La Administración de la Generalitat Valenciana se enfrenta a un escenario crítico: la incapacidad estructural para cubrir los puestos de mayor responsabilidad (Subgrupo A1). Los procesos selectivos de las Ofertas de Empleo Público (OEP) de 2024 y 2025 están dejando un reguero de plazas desiertas, especialmente en áreas estratégicas para la recuperación económica.

La hemorragia de plazas: Radiografía de un fracaso selectivo

Los resultados de los procesos selectivos de 2024 y 2025 muestran que el "embudo" del sistema está expulsando a los aspirantes antes de llegar a la fase final:

  • OEP 2024: De las 77 plazas ofertadas para el turno libre, solo 63 candidatos lograron superar el proceso. Un 18% de las plazas de alta gestión quedaron vacantes en un momento de máxima carga administrativa.
  • OEP 2025 (En curso): La situación se agrava. De las 55 plazas convocadas para turno libre, únicamente 39 personas han aprobado el primer ejercicio. Esto garantiza que, como mínimo, el 30% de las plazas quedarán desiertas antes de que los aspirantes se enfrenten al examen práctico.

La parálisis de los Fondos Europeos

El caso de la Agrupación de Puestos de Trabajo (APT) de Fondos Europeos es el ejemplo más alarmante de esta desconexión:

  • Fracaso en la gestión del talento: En la OEP 2024, de 54 plazas ofertadas en turno libre, solo 18 candidatos lograron superar el proceso. Más grave aún fue la promoción interna: 10 plazas convocadas y las 10 quedaron desiertas.
  • OEP 2025: Sin relevo interno. Los datos actuales confirman que la tendencia empeora. En promoción interna para Fondos Europeos, no ha aprobado ni una sola persona, mientras que en turno libre apenas 19 aspirantes compiten por 12 plazas, con el riesgo real de que el segundo examen vuelva a diezmar el grupo.

Los tres pilares de la "tormenta perfecta"

Tres factores principales que están fallando en el diseño de estos procesos selectivos:

  1. Exámenes "Asesinos" vs. Evaluación de Competencias: El primer ejercicio se ha convertido en una prueba de memorización extrema de detalles literales, a menudo alejados de la realidad operativa del puesto. Esto penaliza el razonamiento jurídico y la capacidad de gestión en favor de la pura retención de datos.
  2. El "Burnout" del Opositor: La concatenación de procesos selectivos (estabilización y OEP’S ordinarias) ha agotado a la base de opositores. El perfil A1 requiere años de preparación; tras las últimas macro-convocatorias, el relevo generacional no ha tenido tiempo de madurar el temario con el nivel de detalle que exigen los tribunales actuales.
  3. Falta de Atractivo y Rigidez: Mientras la empresa privada y otras administraciones modernizan sus procesos, la Generalitat mantiene un sistema que muchos candidatos perciben como "una lotería de detalles" más que un proceso selectivo justo.

El coste del "No Aprobado": Un despilfarro de recursos públicos

Cada plaza desierta supone un fracaso económico y operativo para el Consell:

  1. Gasto Administrativo Infructuoso: Mantener tribunales, alquilar sedes para exámenes y movilizar personal logístico para procesos que no cubren vacantes supone un gasto de miles de euros que no genera retorno.
  2. Externalización Forzosa: La falta de funcionarios A1 de carrera obliga a la Administración a depender de contratos de asistencias técnicas externas o personal interino con alta rotación, lo que encarece la gestión y debilita la memoria institucional.
  3. Riesgo en Fondos Next Generation: Sin gestores A1 especializados en Fondos Europeos, la Comunitat Valenciana se arriesga a retrasos en las justificaciones y posibles devoluciones de fondos por falta de personal técnico cualificado para supervisar los expedientes.

Un sistema que "expulsa" al opositor

La dificultad de los exámenes, centrada en la memorización de detalles insignificantes en lugar de en la capacidad de gestión, está alejando a los candidatos mejor preparados.

"El sistema actual no evalúa quién será mejor gestor, sino quién es capaz de sobrevivir a un segundo examen diseñado como una barrera infranqueable. Es un modelo del siglo XIX para retos del siglo XXI", señalan expertos en función pública.

La situación es especialmente sangrienta en el segundo ejercicio, donde el nivel de exigencia formal y la arbitrariedad en la corrección actúan como un embudo que deja las mesas de la Administración vacías.

Consecuencias para el ciudadano

La incapacidad para cubrir estas 55 plazas supone que departamentos clave como Hacienda, Infraestructuras o Servicios Sociales carecerán de los gestores necesarios para tramitar fondos europeos, redactar normativas o supervisar contratos públicos.

"No es que falten candidatos, es que el sistema de criba está diseñado para que nadie pase el corte, olvidando que el objetivo final de una OEP es dotar a la Administración de personal, no simplemente suspender personas", apuntan voces del sector.

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