La carta de un delegado de CSIF que se jubila tras 45 años en Paradores: “No debemos pelear entre nosotros, sino frente a tanta injusticia”
¬ Timoteo Gutiérrez se despide con esta carta en la que recuerda que “los intereses de los trabajadores casi nunca coinciden con los de los dirigentes que están aquí de paso”.

¬ “La diferencia es que nosotros podemos durar en la empresa 45 años como ha sido mi caso”.
12 de Noviembre de 2019

“Aunque se suele decir que las despedidas siempre son tristes, puedo asegurar que me siento feliz porque creo que merezco esta jubilación. Me marcho con la satisfacción del deber cumplido y de haber tenido la oportunidad, a lo largo de estos 45 años en Paradores, de conocer a tanta buena gente y a otra, que no lo es tanto. Pero soy de los que juzga que lo bueno siempre prevalece sobre lo malo.

En estos últimos años de mi vida laboral he sido delegado de CSIF, donde he desempeñado uno de los trabajos más ilusionantes que existen en la vida: la defensa de los derechos de los trabajadores y la sensación de que los compañeros creen en nosotros como lo demuestra el hecho de que un día empezamos de la nada y hoy ya somos 87 delegados que, si todo sigue por el mismo camino, deberían ir en aumento.

Hemos acabado con el bisindicalismo, que existía en esta empresa y que parecía invencible. Pero desde CSIF escuchamos a las partes implicadas, procuramos la autocrítica y no consentimos que nos cieguen los intereses particulares. Porque el objetivo es la defensa de todos los trabajadores con independencia del departamento al que pertenezcan o del nivel profesional que tengan. De lo contario, perdemos la esencia de lo que significa nuestro sindicato.

Hoy, estamos trabajando en la negociación del próximo Convenio Colectivo. Hemos creado una comisión de expertos para defender la injusta situación económica que padecemos en comparación con cualquier empresa pública y obtener los mismos beneficios en las reivindicaciones sociales. Sabemos que nuestra empresa no pasa por los mejores momentos, aunque se empeñen en alardear en público los beneficios económicos. Pero los derechos de los trabajadores están peor que nunca y prueba de ello lo vemos a diario en la cantidad de mensajes que nos llegan a los delegados y que nos demuestran que lamentablemente cada Parador es un mundo y que el Convenio se aplica según ordena el director de turno.

Por todo ello, no debemos desfallecer nunca, porque la empresa la sustentamos los trabajadores y no sus dirigentes, que siempre vienen de paso. La diferencia es que nosotros podemos durar aquí 45 años, como me ha pasado a mí, y he entendido que nuestros intereses casi nunca coinciden con los de los dirigentes. De ahí que debamos seguir luchando. Y no dejar de luchar nunca. Y hablo en primera persona porque siempre me tendréis aquí en esta gran familia que representamos los trabajadores de Paradores”.