CSI•F alegará contra la modificación del horario en Primaria que pretende la DGA para evitar su aplicación el próximo curso
08 de Abril de 2016

Aparición en los medios:

El sindicato insta a la Administración a un reparto de horas para las asignaturas más equitativo que no perjudique a las que ya ahora están infradotadas.

Zaragoza (8/4/2016).- CSI·F, sindicato más representativo de la Educación Pública aragonesa, manifiesta su absoluto desacuerdo con la modificación horaria del Currículo de Educación Primaria que pretende implantar el próximo curso el Departamento de Educación y que ahora se encuentra en período de información pública. En este sentido, anuncia su intención de presentar aportaciones y alegaciones para evitar que se lleve a efecto.

Esta modificación reduce significativamente el número mínimo de horas lectivas de todas las asignaturas. Y CSI·F teme que ese recorte afecte especialmente a aquellas asignaturas que actualmente ya disponen un número muy escaso, como música, plástica o educación física, lo que haría peligrar el aprendizaje global del alumno y dificultaría seriamente su desarrollo integral. Sin olvidar otras consecuencias de carácter laboral que el sindicato no está dispuesto a tolerar, como la disminución del número de maestros especialistas, tan necesarios como el resto de docentes aragoneses.

Con esta modificación, todas estas horas “sobrantes” irían a parar a horas de autonomía de centro para que cada colegio pueda repartirlas en proyectos, planes, programas, así como a las asignaturas que consideren oportunas. Este sindicato se manifiesta a favor de esta autonomía, siempre que no se vean perjudicadas las asignaturas actualmente infradotadas

En consecuencia, CSI·F exige al Departamento de Educación que establezca un número mínimo de horas lectivas para todas las asignaturas, de forma que quede garantizado un aprendizaje de los contenidos significativo y funcional por la continuidad y periodicidad semanal de las mismas.

En resumen, el reparto de la carga horaria de las asignaturas ha de responder a un modelo más equitativo, que promueva un aprendizaje competencial real y facilite el desarrollo global y social del alumnado, sin perjuicio de las condiciones laborales de los docentes ni de los miembros de las comunidades educativas aragonesas.