La odisea de firmar un Convenio en una empresa pública
CSIF señala que las negociaciones se prolongan durante años, “porque hace falta la aprobación del Gobierno y el Gobierno no se preocupa lo suficiente por las empresas públicas”.
26 de Octubre de 2017

“Es más fácil firmar un Convenio en una empresa privada que en una pública”, comenta Manuel González Molina, presidente del Sector EPE (entidades públicas estatales) de CSIF, donde se encuentran empresas como Correos, IFEMA, Navantia, Hipódromo de La Zarzuela o Paradores, que llevan años para firmar un Convenio. “Sin ir más lejos, nosotros ya ni lo tenemos porque el de 2009 no es prorrogable”, denuncia José Manuel García Fernández, responsable de nuestro sindicato en Paradores, “donde hay cosas que no se pueden explicar de ninguna manera. Ocho años ya es demasiado tiempo esperando”.

Un Convenio es imprescindible, porque establece las reglas de juego para determinar el salario y las condiciones laborales “lo que lleva consigo conseguir derechos y hacer concesiones. Las negociaciones siempre son así”, explica González Molina. “Pero en las empresas públicas resultan tan costosos de firmar porque no sólo se trata de un acuerdo entre los trabajadores y la dirección, sino que también tiene que ser aprobado por el Gobierno”. De ahí que las negociaciones se atasquen durante años en los que los grandes perjudicados suelen ser los trabajadores. Y la prueba vuelve a estar en Paradores, “donde aún no nos han devuelto los días de asuntos propios que perdimos durante la crisis. Creo que somos la única empresa pública a la que nos pasa esto”.

Así lo explica José Manuel García desde Paradores, donde tantas veces trata de explicar a la dirección que “esto no es coherente. No se puede estar tanto tiempo esperando. Al final, la paciencia se va agotando”. Pero González Molina, después de tantos años en la lucha sindical, recuerda que esta lucha es así. “Siempre digo que el Gobierno no se preocupa lo suficiente por las empresas públicas y que las empresas públicas se han hecho impopulares. Porque ha habido empresas públicas que se han creado exclusivamente para dar puestos de trabajo a viejos elefantes. La ciudadanía se da cuenta y, como es lógico, le cuesta mucho olvidarse de esos casos”.