CSIF espera que el nuevo presidente de AENA recupere “la vocación de servicio público perdida”
13 de Octubre de 2017

La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) desea que el nombramiento de Jaime García-Legaz (Murcia, 1968) como nuevo presidente de AENA ayude a recuperar “la vocación de servicio público” de la compañía que, en la última etapa, se ha deteriorado.

Un reto imprescindible, a juicio de nuestro sindicato, puesto que AENA, al ser todavía una empresa pública, no sólo se puede juzgar por los resultados económicos. Sin embargo, ese fue el objetivo primordial durante los últimos cinco años, bajo la presidencia de José Manuel Vargas, en los que AENA batió el récord de beneficios en 2016, se convirtió e en la primera compañía gestora de aeropuertos por capitalización bursátil del mundo e inició el proceso de universalización.

Sin embargo, CSIF recuerda al nuevo presidente que no todo es eso en una empresa que tiene el 51 % del accionariado público y en la que, en los últimos tiempos, se asistido a una legión de conflictos sociales.

El retrato final fue este último verano con la caótica imagen del aeropuerto del Barcelona, la ciudad española que recibe más turistas. De ahí que CSIF confíe en que el nuevo presidente Jaime García-Legaz no sea ajeno a nada de esto. El objetivo es que no vuelvan a repetirse escándalos sociales que han maltratado la imagen de la compañía.

Pero, además, CSIF también le recuerda al nuevo presidente que hay que cumplir los estándares de calidad y cuidar a sus empleados, porque así se cuida a la compañía. La etapa de Vargas, sin embargo, no fue enriquecedora en ese sentido. El precio fueron las huelgas y amenazas de huelgas por parte de los trabajadores.

La crónica de sucesos, en definitiva, fue amplia en una empresa como AENA, donde la llegada de Jaime García-Legaz, un técnico de la Administración que desde 2016 presidía la Compañía Española de Seguros de Crédito a la Exportación (Cesce), debería significar un nuevo horizonte. Al menos, esa es la esperanza de CSIF para lograr algo tan importante como la paz social. No sólo económica.