‘Grandes generadores de exclusión social dentro del Sistema Educativo’
La presidenta del sector de Educación de CSIF en la Región de Murcia participa en la ‘Conferencia Abierta sobre Educación’
20 de Febrero de 2018

La presidenta del sector de educación de CSIF en la Región de Murcia, Marta Lozano Rivas, participa esta tarde en la ‘Conferencia Abierta sobre Educación’, organizada por el Partido Socialista de la Región, que se celebra en el CEIP Ginés Díaz San Cristóbal, de Alhama de Murcia, con la ponencia ‘Grandes generadores de exclusión social dentro del Sistema Educativo’, en el marco de la Mesa Redonda de Integración en inclusión ‘Fuera de la educación solo puede quedar la desigualdad insolidaria’.

Lozano departirá sobre la inclusión en el ámbito educativo destacando dos elementos claves que nos permiten valorar si la realidad educativa de un centro se aproxima o no a este concepto. Ofrecer “respuestas educativas personalizadas” adecuadas y acordes a cada alumno y “educar en la cooperación y en la convivencia” son los dos modos de evitar la exclusión, así como las duras consecuencias de ésta.

El elemento esencial es que el ser humano, desde el punto de vista educativo, hay que tratarlo de manera “integral” porque los alumnos vienen con distintas motivaciones o intereses, capacidades o potencialidades, desde distintas situaciones familiares, con diferentes posibilidades socioeconómicas etc., y solo así tendrán una respuesta educativa que permita a cada uno de ellos “aprender”.

La representante sindical destaca que cuando hablamos de “diversidad” dentro del aula, hablamos de un continuo, no de dualidades, en referencia a que cada alumno es “único” y merece aprender desde su situación integral única. Y explica que con la metodología tradicional: transmito información-el alumno estudia- lo examino y, además, “transmito y evalúo a todos de igual manera”, no se ofrecen las mismas oportunidades y se excluye del sistema al que no es capaz de aprender de ese modo “único” que ofrezco.

Marta Lozano asegura que ante esto podemos afirmar desde una visión inclusiva, que “las capacidades se ven, no se prevén; se desarrollan, no se determinan”, por eso siempre hay que invertir sin expectativas ni etiquetajes. Y estamos obligados a introducir metodologías que permitan que todos los alumnos aprendan, cada uno a su ritmo, desde su situación integral, diferente, única y, personal. De otro modo, provocamos marginación, exclusión.

El segundo aspecto fundamental de la Educación relativo a la inclusión es que en los centros educativos se “aprenda a convivir”, no a “sobrevivir”. Lozano explica que los alumnos, con frecuencia no saben relacionarse, simplemente porque no tienen experiencias de convivencia en la familia, que se ha transformado y ya no existen espacios de relación intergeneracional, salvo en ocasiones puntuales, y, en muchos casos han desaparecido. Si no lo hacen en familia, tendrán que aprender a convivir en el ámbito educativo, por lo que la escuela tiene que asumir la “Educación para la convivencia, la transmisión de valores, habilidades sociales, comprensión, y empatía para que no se genere fracaso escolar”.

Marta Lozano analizará cuestiones como ¿dónde conviven nuestros alumnos en este sistema tradicional en el que estamos inmersos: en el patio, en los tiempos de comedor, en las filas, entrando y saliendo de clase?, ¿por qué será que esos momentos son los de mayor riesgo en situaciones de acoso, bullying y maltrato?

Sostiene que en el Sistema Educativo “lo que no se evalúa no se trabaja”, no hay tiempo para ello, que la ley demanda trabajar de manera cooperativa, expone otras maneras de evaluar usando rúbricas, portfolios, y paradójicamente ¿cómo evalúa el sistema educativo?, ¿cómo nos dice la Consejería que evaluemos?: con exámenes escritos, por lo que los alumnos tienen que “ser entrenados” para este tipo de exámenes.

Soluciones coherentes

Lozano señala que la Administración entra en una “contradicción” brutal porque nos dice que hay que trabajar inclusivamente mientras tanto, perpetúa exámenes tradicionales y a partir de ahí selecciona al alumnado, nos dice, “si vale o no vale”, provocando la exclusión. Además, añade, “la ley es contradictoria, hace propuestas educativas adecuadas para atender a las necesidades sociales y personales, pero “no contribuye” con hechos concretos a ello.

La representante de CSIF demanda a la Administración que busque “soluciones coherentes” para salir de la dualidad de dar orientaciones renovadoras y tener actuaciones propias de otro siglo, situación que provoca inmovilismo, en el mejor de los casos, o desánimo en los docentes, así como decepción en los padres, por no hablar de los alumnos que llegan a la adolescencia con un claro rechazo a lo académico.