CSI.F Murcia: Lo que los expertos proponen o lo que piensan ejecutar....
05 de Mayo de 2013
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  • Reforma de la Administración.
  • Cambios en la protección del Desempleo
  • Reforma radical del sistema de protección de desempleo aprobar un sistema de pensiones sostenible durante décadas.
  • Endurecer la Reforma laboral
  • Cambio en el Sistema Fiscal, completamente ineficaz, que desincentiva la creación de empleo y que recauda muy poco.


1. Drástico adelgazamiento de la Administración Pública.La Comisión para la Reforma de las Administraciones Públicas que ha creado el Ejecutivo no puede defraudar…
A pesar de avances como el Plan de Pago a Proveedores (era un absoluto estigma para la economía nacional que las comunidades y los ayuntamientos acumularan impunemente deudas con sus acreedores), lo cierto es que el sector público sigue sin desmontar los privilegios que se construyeron a la luz de los ingresos tributarios recolectados durante la burbuja inmobiliaria.
Miguel Borra, presidente del sindicato de funcionarios CSI-F, calcula que hay cerca de 20.000 asesores nombrados a dedo por los partidos políticos.

Estos expertos consideran que la sanidad y la educación cuestan ahora más dinero que antes de la crisis a pesar de que las prestaciones no han mejorado.
También sigue habiendo más empleados públicos y más empresas públicas que antes de la Gran Recesión.

En conclusión:

Una Administración mucho más pequeña (volviendo a los niveles de gasto previos a 2008)
Y un sistema judicial verdaderamente independiente de la política que permita controlar los contratos privados de manera eficaz.

2. Racionalizar el sistema de protección a los desempleados.Sólo hay que leer las cifras que han marcado el mercado laboral durante la crisis para darse cuenta que el modelo de protección para los parados no funciona. A pesar de que los Presupuestos Generales del Estado han destinado entre 2007 y 2013 47.142 millones de euros en total para fomentar el empleo, el número de ocupados ha pasado de superar los 20 millones en 2007 aestar por debajo de los 16 millones en el primer trimestre de este año. Es decir, han fracasado estrepitosamente los fondos que el Gobierno dejaba en manos de sindicatos y patronales para contribuir a la creación de puestos de trabajo.

Aún más escandaloso es lo que ha ocurrido con las prestaciones de paro.El Estado se ha gastado en siete años 167.111 millones de euros (aproximadamente el 16% del PIB de un año) en prestaciones y subsidios de desempleo con el siguiente resultado:El paro ha pasado de afectar a 1,9 millones de personas en 2007 a6,2 millones. Estos datos justifican que es necesario sustituir las prestaciones y los subsidios gradualmente por subvenciones que incorporen a los parados a insertarse en el mercado laboral. No es admisible que si se rechazan varios puestos de trabajo (incluso cercanos al domicilio) se pueda seguir cobrando una prestación.

El Gobierno ha abierto las subvenciones para fomentar el empleo al sector privado, pero aún no se ha atrevido a desmontar un sistema caduco e ineficaz en la lucha contra el paro. La misma OCDE recomienda a España pagar las prestaciones de desempleo sólo a aquellas personas que busquen activamente un empleo. Además, los servicios públicos de empleo (el antiguo Inem) no colocó el año pasado ni al 3% de los desempleados.

3. Crear las bases para que el sistema de pensiones abandone de una vez los números rojos. El Gobierno ha convocado a doce expertos para reformar el factor de sostenibilidad de las pensiones. Es evidente que la última reforma de la jubilación que implantó el PSOE en 2011 con el apoyo de los sindicatos no ha evitado que un sistema que llevaba en superávit durante más de una década entrara en barrena ese mismo año. El propio Gobierno estima en el último Programa de Estabilidad que este pilar del Estado del Bienestar continuará en números rojos hasta, al menos, hasta 2016.

Es cada vez más urgente desligar progresivamente el avance de las pensiones más elevadas del incremento del IPC para garantizar la supervivencia del sistema y adelantar la entrada en vigor de la revisión del factor de sostenibilidad (que generará una reducción de la jubilación).

El sistema no aguantará demasiado los actuales niveles de paro y el envejecimiento aunque exista un Fondo de Reserva de la Seguridad Social. También es necesario fomentar que las empresas destinen parte del salario de sus empleados a un fondo privado de pensiones, un sistema de capitalización mixto que ayudaría evitar que el sistema público vuelva a estar en peligro en el largo plazo.

4. Profundizar en la flexibilidad la reforma laboral. Los sindicatos y el PSOE tienen razón cuando señalan que los resultados del primer año de la reforma laboral son muy preocupantes. Pero no porque haya que renunciar a los cambios legislativos que se aprobaron hace justo un año, sino porque hay que ser aún más ambicioso y copiar modelos liberales de éxito en otros países.

Por ejemplo, es inaceptable que con los actuales niveles de paro sigan existiendo demasiados controles a las empresas en el ámbito de la negociación de los convenios. El Gobierno debería permitir a los empresarios y a los trabajadores negociar si quieren sin intermediación de los sindicatos y de las patronales sus condiciones laborales, incluso de manera retroactiva. La Comisión Europea quiere que se avance por esta vía.

Aunque sí se han dado algunos pasos para que las empresas con pérdidas puedan despedir con una indemnización de 20 días por año trabaja y con 12 meses como tope, los tribunales están poniendo demasiadas frenos a las compañías por meras cuestiones formales. Es urgente una simplificación de la compleja normativa laboral. También sería positiva la creación de un contrato único para dinamizar de una vez la contratación. Con las últimas dos reformas laborales se ha demostrado que los cambios legislativos tímidos, aunque vayan en la buena dirección, no sirven para solucionar los problemas sino para agravarlos.

5. Es necesario un sistema fiscal centrado en la creación de empleo. Las subidas de impuestos eran imprescindibles para reducir el déficit y evitar el rescate. Aunque hayan ayudado a sanear las cuentas, el hecho de que el PP haya subido prácticamente todos los impuestos (ha anunciado que continuará por esta vía este año) ha mermado la capacidad de las empresas para crecer y apostar por la creación estable de puestos de trabajo.

España es de los países de la UE que menos recauda en porcentaje de PIB pero tiene los tipos impositivos más altos en casi todos los impuestos. Además de evidenciar niveles inaceptables de fraude fiscal, estos datos evidencian que falla la estructura tributaria del país.

Sería positivo que se apostara por reducir el tipo del Impuesto sobre Sociedades, los tipos marginales del IRPF y rebajar las cotizaciones sociales.

A cambio, y para que no se desmoronen más los ingresos, podría volver a subir el IVA (más bajo todavía que en otros países de la media) y reordenar deducciones en Sociedades, que hacen que algunas grandes empresas no paguen prácticamente impuestos.El sistema fiscal no es sólo una herramienta contra los números rojos, sino que podría convertirse en un gran aliado contra el paro.

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