AENA: ¿es imposible detener la privatización?
CSI-F no concibe que la empresa pública, que subió casi un 40% sus beneficios en 2016, externalice cada día más sus servicios y le sucedan situaciones como la huelga de limpieza del aeropuerto de Ibiza que le han dejado en tan mal lugar.
29 de Mayo de 2017

El último revés para Aena ha sido la huelga de limpieza en el aeropuerto de Ibiza, donde sus trabajadoras más antiguas aseguran que las condiciones empeoran “contrata tras contrata” y que de los 45 trabajadores que había en el año 2000, se ha pasado a los 18 actuales. Un reflejo, en realidad, de lo que sucede en Aena, donde CSI-F, sindicato mayoritario en las administraciones públicas y con presencia creciente en el sector privado, recuerda que la empresa, con un 51% de capital estatal, “todavía es un servicio público. Desde esa óptica no puede mirarse todo con la lupa de la rentabilidad”.

El que lo explica es Cayetano Conesa, portavoz del sindicato CSI-F. Pero si no lo hiciese él lo harían las cifras de Aena en 2016, cuyo beneficio se disparó hasta los 1.164 millones de euros. Un 39,7% más que el año anterior, porque el flujo de pasajeros creció hasta los 245 millones en los 46 aeropuertos españoles y más de 15 extranjeros que controla, en la actualidad, una empresa como AENA que, desde el 11 de febrero de 2015, cotiza en Bolsa con un potencial extraordinario: ha llegado a dar un dividendo de hasta 3,83 euros por acción.

Sin embargo, la realidad de la empresa retrata “una externalización del servicio brutal” en casi todos los ámbitos: mantenimiento, gestión administrativa, atención al pasajero.... Una tendencia que contrasta demasiadas veces con un servicio de calidad como se han cansado de explicar estos días las limpiadoras del aeropuerto de Ibiza y cómo constata CSI-F. “La pregunta es por qué en una empresa que maneja estos beneficios”. Pero la respuesta que ve el CSI-F, sin ser nunca la de la resignación es que “no hay voluntad política de impedir la privatización en ningún partido. Todas las Comunidades Autónomas se quedarían con su trozo de pastel de Aena para gestionar por sí mismas la entrada del turismo. Y, a su vez, el Estado lo utiliza como moneda de cambio para eliminar deuda”.