El mundo empuja las 35 horas semanales
CSI-F vuelve a escuchar la voz de los trabajadores que explican que la cultura presencialista en el trabajo ya está pasada de moda
17 de Mayo de 2017

No se trata de pedir esta vez, sino de demostrar que reducir la jornada a 35 horas semanales no es un deseo imposible. Que la posibilidad es real como demuestra la voz de Miguel Ángel de la Fuente, administrativo y delegado del CSI-F en Mercamadrid, que es una empresa pública “en la que se han vuelto a hacer las 35 horas semanales que se habían perdido durante la crisis”. Y el resultado se declara “a favor del trabajo porque se ha reforzado la motivación del personal”. Por lo tanto, no sólo es calidad de vida sino que también provoca un empleo de mayor calidad como imagina Enrique Tejuca, que lleva 16 años trabajando en la Oficina de planificación de Navantia con unos horarios que, naturalmente, podrían ser mejores o más acordes a la vida real.

“Aquí estamos haciendo 39 horas y 10 minutos, distribuidas en 1.676 horas anuales, y ya hemos perdido la cuenta de los años que llevamos pidiendo el teletrabajo o la conciliación. Pero son medidas que nunca son fáciles de aplicar”. Aun así, no se trata de darse por vencidos frente a esa cultura presencialista que ya pasó de molda. “En realidad, no peleamos por nada que no pueda hacerse. Al contrario. Sólo pedimos una manera de organizar mejor el tiempo”, añade Cayetano Conesa, que lleva siete años trabajando en el área de mantenimiento en el aeropuerto de San Javier, donde tampoco se hacen 35 horas semanales.

“La jornada normal es de 37,5 horas. Incluso en el personal de estructura se da el caso de que de lunes a jueves tiene que estar de cuatro a cinco de la tarde lo que, si se piensa fríamente, es una manera arcaica de organizar el tiempo que no favorece la productividad. ¿Qué se puede hacer en esa hora entre que uno enciende y apaga el ordenador?” Una antigua pregunta que Enrique Tejuca formula de forma manera desde las oficinas de Navantia. “Se trata de aprovechar el tiempo y no de perder el tiempo y, en definitiva, de recordar que el tiempo es muy valioso”. Y la prueba vuelve a estar en Mercamadrid, donde se ha vuelto a demostrar que trabajar más horas no es sinónimo de más productividad y no hace más que volver a poner de ejemplo lo que ayer explicaba Miguel Borra, presiden te del CSI-F en una entrevista concedida al diario ‘El País’. “La inversión en las 35 horas va a redundar en la calidad de los servicios que reciben los ciudadanos y en la creación de empleo de calidad”.