Publicación de la Encuesta de Condiciones de Trabajo 2015
05 de Mayo de 2017

CSIF tras analizar los resultados de la Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo 2015 publicada por el INSHT comprueba una vez más que siguen aumentando los riesgos de exposición de los trabajadores por sus condiciones de trabajo a pesar de las políticas de prevención de riesgos laborales que “supuestamente” el Gobierno está aplicando y claramente que siguen siendo insuficientes y mejorables.

Los datos revelan la influencia de poderosas tendencias de cambio que están afectando de forma profunda a las formas en que se trabaja y a la salud de los empleados. Por tanto es hora de transformarse para evitar el deterioro de las condiciones de trabajo. Un trabajo decente es el que proporciona un trabajo seguro y sostenible.

Las conclusiones de la encuesta son:

  • Las condiciones de empleo se han visto especialmente influidas por estos años de crisis econó­mica. El 47% de los trabajadores habían experimentado cambios en sus condiciones laborales en el último año. La orientación más frecuente de estas modificaciones es la de un cierto incremento de las horas de trabajo, de las tareas a desarrollar y de las responsabilidades laborales, así como una reducción del salario.

· Los riesgos físicos y ambientales más señalados por los trabajadores, a los que estarían expuestos como mínimo una cuarta parte de su tiempo de trabajo, son las altas y bajas temperaturas (36% y 25%, respectivamente) y el ruido elevado que obliga a levantar la voz (28%). Desde 2010 no se aprecia una mejora en las cifras de exposición a este tipo de riesgos, por el contrario han aumen­tado significativamente muchos de ellos; es el caso de la exposición a altas temperaturas (9,6 puntos porcentuales), la manipulación de productos o sustancias químicas (8,1 puntos), la manipu­lación de materiales infecciosos (7,8 puntos), o respirar vapores como disolventes o diluyentes (3,3 puntos). La exposición a estos factores de riesgo es más habitual entre los hombres; estos presentan frecuencias significativamente más altas que las mujeres en ocho de los nueve riesgos físi­cos y ambientales planteados, con la única excep­ción de la manipulación de materiales infecciosos.

  • Los riesgos de carácter ergonómico más extendidos siguen siendo la exposición, durante al menos una cuarta parte del tiempo de trabajo diario, a movimientos repetitivos de manos o brazos, que afecta al 69% de los trabajadores, las posiciones dolorosas o fatigantes (54%) y llevar o mover car­gas pesadas (37%). La actividad de levantar o mover personas implica al 11% de los trabajado­res. También se observa que desde 2010 ha au­mentado la exposición a todos ellos.
  • En lo que respecta a los riesgos psicosociales, un tercio de los ocupados manifiesta que debe tra­bajar siempre o casi siempre a gran velocidad y el 35% debe cumplir plazos muy ajustados. Quienes deben hacer frente a la vez a ambas exigencias son más de una cuarta parte del total de los ocu­pados (26%).
  • Es muy relevante destacar el alto y creciente por­centaje de trabajadores (más de dos tercios) que disponen de autonomía para adecuar ritmos, mé­todos y orden de las tareas a sus propias necesi­dades. El determinante del ritmo de trabajo más frecuente es el que se deriva de “demandas direc­tas de personas como clientes, pasajeros, alum­nos, pacientes, etc.” (69%).
  • La rotación entre tareas es una práctica organiza­tiva que afecta al 43% de los asalariados de em­presas de 10 o más empleados. Aún más son los asalariados de este tamaño de plantilla que traba­jan en el seno de equipos o grupos de trabajo, el 62%. Sólo un 8% trabaja en equipos dotados de un alto grado de autonomía que permite a sus miembros decidir sobre la distribución de tareas,
  • Más de dos tercios de los asalariados españoles que trabajan en centros de 10 o más empleados cuentan con un representante legal de sus intereses laborales en general, en forma de comité de empresa o figura similar. Un porcentaje algo menor dispone de un representante específico para las cuestiones de salud y seguridad (dele­gado o comité de salud y seguridad en el trabajo). En ambos casos la presencia de estas figuras re­presentativas es superior en el tamaño de plantilla de 250 o más empleados.
  • · El 37% de los trabajadores considera que su tra­bajo afecta de forma negativa a su salud. Esta per­cepción ha visto aumentada su magnitud en los últimos años, incrementándose en 10 puntos el porcentaje de trabajadores que asocian la activi­dad laboral con el deterioro de la salud. Además, son los hombres, los mayores, los trabajadores de la Construcción y de la actividad sanitaria los co­lectivos que presentan una percepción más nega­tiva al respecto.
  • · Los trastornos musculoesqueléticos siguen siéndolos problemas más habituales de salud manifestados. Así, las dolencias localizadas en cuello-hom­bro-brazo-mano se igualan, en frecuencia, a las dolencias de espalda (45% y 46%, respectiva­mente). Otros síntomas, tales como el cansancio general (45%), la cefalea o la fatiga visual (36%) y la ansiedad (17%) han visto incrementado su im­pacto, con prevalencias que superan sensible­mente a las de cinco años antes.

En particular, el estrés en el trabajo afecta, “siem­pre o casi siempre” al 30% de los trabajadores, viéndose incrementada su magnitud en los últimos 5 años. Aunque es un problema creciente, no afecta por igual a todos los trabajadores, desta­cando el sector de la Salud como la actividad con mayor proporción de aquejados.

Por otro lado, casi un tercio de los trabajadores comunica que han perdido algún día de trabajo por una baja médica o por motivos de salud, en el último año, siendo este porcentaje muy similar al de 2010. En promedio, por cada 100 días de baja médica al año, 22 serían atribuibles a accidente de trabajo, proporción que es superior en hom­bres, trabajadores mayores y en las actividades de Transporte y Construcción. Así mismo, de esos 100 días de baja, 32 serían atribuibles a proble­mas de salud relacionados o empeorados por el trabajo, siendo esta última estimación superior entre las mujeres y en las actividades de Educa­ción y Salud. Además, el 41% de los trabajadores afirma que, en los últimos 12 meses, han traba­jado estando enfermos, siendo este porcentaje superior al revelado por la encuesta de 2010 (35%).

Concretamente en los datos referentes a la actividad económica de la Administración Pública y defensa son:

  • El “control directo del jefe” se hace sentir con más frecuencia entre los ocupados de Administración pública y defensa (53%) e Industria (46%).
  • Los trabajadores de sectores que trabajan de cara al público como es el caso de la Salud, la Administración pública y defensa o el Transporte son los que reiteradamente superan el promedio total respecto a las ofensas verbales, amenazas, acoso/intimidación, violencia física y atención sexual no deseada. Respecto a las actividades, sobresalen también repetidamente.
  • En las actividades económicas de Salud (48%), y Administración pública y defensa (27%) es más usual el trabajo a turnos.
  • Se observa cierta relación entre las necesidades de formación y la formación recibida, tanto de la modalidad pagada por el empleador como de la impartida en el puesto de trabajo. La formación en el puesto de trabajo es significativamente más frecuente en Educación, Salud, Administración pública y defensa y Actividades administrativas, auxiliares y financieras, precisamente los grupos de actividad económica que son los que más dicen que la necesitan.
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