Por el valle de la muerte cabalgaron los 600…
"Media legua, media legua/Media legua ante ellos./Por el valle de la muerte/Cabalgaron los seiscientos"

Javier Jordán de Urries Sagarna
29 Agosto, 2017
30 de Agosto de 2017

El día 3 de julio compareció la secretaria de Estado de Justicia ante la Comisión del ramo en el Senado. Una comparecencia interesante en la que no se salió ni una coma del guión y que revela muchos datos sobre la línea de actuación de este Ministerio de Justicia.

No obstante, hoy, sólo me voy a referir a una de las frases que me llamó la atención. En un momento determinado de su comparecencia, que se recoge en la página 27 del acta recogida en el diario de sesiones de aquella jornada, la secretaria de Estado dice de forma solemne: “A nosotros nos recordarán por haber tenido el coraje, la valentía y la decisión de haber dado un impulso definitivo a las comunicaciones electrónicas en el ámbito de la justicia…”.

El 25 de octubre de 1854 durante la batalla de Balaklava en la guerra de Crimea poco más de 650 efectivos, de cinco regimientos de lanceros, húsares y dragones británicos al mando de Lord Cardigan, cargaron al galope contra posiciones rusas situadas al fondo de un valle protegidas por artillería pesada bien pertrechada y parapetada por lo que la suerte de la Brigada estaba ya decidida.Recientemente, mientras leía esta manifestación de la secretaria de Estado, vino a mi memoria el poema épico de Lord Alfred Tennyson, la “Carga de la Brigada ligera”, al que el título de este post hace referencia.

Uno de ellos fue su líder, Lord Cardigan que dirigió el ataque que le habían ordenado sin que ninguno de sus jinetes discutiera tal decisión, aunque sabían que era un error grave exponerse al fuego enemigo de esta manera.Los historiadores discuten sobre si la Brigada ligera fue víctima de rencillas personales entre los diferentes comandantes británicos o de falta de información correcta sobre la potencia de las fuerzas rusas o de si, en realidad, hubo una contraorden que no llegó a las tropas; pero el hecho cierto es que de la carga sólo volvieron 197 soldados ilesos.

La historia de la Brigada Ligera es la de una severa y contundente derrota de la que hoy sólo se recuerda la valentía, el coraje y la decisión de esos más de 650 soldados convertidos en mito del viejo Imperio Británico gracias, entre otras cosas, al poema de Tennyson.

Volviendo a la intervención en el Senado de la secretaria de Estado, el tiempo dirá si se recuerda algo de esta etapa del Ministerio de Justicia y cómo se recuerda, pero de lo que estoy seguro es de que no es el tiempo de apelar a la épica ni de confundir el liderazgo con la imposición ni con las “adhesiones incondicionales” ni de establecer diferencias entre lo que unos hacen y otros no, especialmente cuando se está proponiendo en el Congreso un pacto-estrategia nacional de Justicia.

Es el momento de la transparencia y de la participación en el diseño e implantación del nuevo modelo de Administración de Justicia permitiendo un análisis crítico del modelo tecnológico de Justicia que necesitamos y de los medios y condiciones necesarias para ponerlo en marcha. Un diseño e implantación de una Justicia Digital que cuente con la participación de todos los que están implicados en el funcionamiento de la Administración de Justicia, sin exclusiones.

Para ello, resulta imprescindible parar con la implantación con el modelo de Justicia Digital actual evitando el continuo gasto de dinero público para parchear unos programas que no sirven y sobre los que todos, incluido el Ministerio, reconoce que hay que cambiar. Es un error grave justificar la inversión en LexNET o en Minerva solamente porque “es lo que hay” sin reflexionar sobre si son programas adecuados para una “Justicia de futuro” parafraseando el curso que, desde hace tres años, anualmente organiza el Ministerio de Justicia en los cursos de verano de la UIMP.

Asimismo, resulta necesario que se reconozcan las limitaciones de las herramientas existentes y no enrocarse en las cifras. Sí, son 140 millones de comunicaciones electrónicas realizadas en apenas año y medio, pero ese no es el asunto.Es más, si con la que está cayendo LexNET no sirviera para lo que se creó, el asunto sería de juzgado de guardia. El problema es su tecnología y concepto obsoletos, sus limitaciones, su falta de integración, sus continuos fallos que ralentizan el trabajo en los Juzgados y cuestionan su utilidad y su futuro.

Además, es necesario que se apliquen criterios reales de transparencia en la toma de decisiones buscando el máximo consenso y colaboración. En un proceso de modernización como el que precisa la Administración de Justicia, la transparencia constituye un elemento imprescindible para conseguir la necesaria implicación de los protagonistas del cambio evitando resistencias al mismo.

La gobernanza, el buen gobierno, la Justicia abierta, la participación de la sociedad civil no son conceptos meramente teóricos que quedan muy bien en el marco de un curso, pongamos en la UIMP

No parece que se sea ese el camino marcado por el Ministerio en su hoja de ruta a tenor de sus reacciones y declaraciones públicas.

A pesar de los graves problemas denunciados en relación con LexNET, especialmente los incidentes de este verano, se sigue apostando por este medio de comunicación judicial sin dar más explicaciones licitándose contratos nuevos. Ante la denuncia de la existencia de agujeros de seguridad se intenta minimizar su impacto, se dan explicaciones poco convincentes y se persigue a quien encontró las vulnerabilidades del sistema y las puso en conocimiento del Ministerio de Justicia.

Se apuesta por un modelo con un único programa común a todos los ámbitos territoriales de la Justicia pero se oculta el informe, elaborado por una consultora, sobre el que se basa esa decisión obviando los problemas de carácter competencial que plantea, ignorando la existencia de otros sistemas de gestión procesal que funcionan de forma más que aceptable (y cumplen con el test de compatibilidad del Consejo General del Poder Judicial ahora llamado de otra forma) y escondiendo las serias críticas que algunas Comunidades Autónomas han vertido sobre su contenido y metodología.

Se sigue postergando y menospreciando la participación real de los trabajadores a los que se considera poco menos que muebles, negando las evidentes consecuencias que la implantación de las Tecnologías de la Información y de la Comunición tienen en materia de condiciones de trabajo o la necesidad de gestionar adecuadamente ese cambio para implicar e incorporar a quienes están llamados a ser protagonistas del mismo.

Qué fácil es recurrir a la resistencia al cambio como arma arrojadiza contra los empleados públicos para minimizar sus quejas y protestas o descalificar la actuación de los sindicatos en este asunto.

Para terminar, en las comparecencias públicas de los responsables ministeriales se sigue fomentando el enfrentamiento desde el falso maniqueísmo que lleva a considerar que lo que dicen y hacen es lo bueno frente a lo que dicen y hacen los demás.

Como decía Tennyson: “¡Adelante, Brigada Ligera! / ¿Algún hombre desfallecido? / No, aunque los soldados supieran / Que era un desatino. / No estaban allí para replicar. / No estaban allí para razonar. / No estaban sino para vencer o morir. / En el valle de la Muerte / Cabalgaron los seiscientos”.

Es bonito, y si lo hace Tennyson más, ser recordado por el coraje, la valentía y la decisión, pero mucho mejor es ser recordado por haber acertado en las decisiones que se toman, por haber sido capaz de escuchar a quienes advierten de los riesgos y de las inconsistencias de determinados planteamientos incorporando al proyecto a quienes deben ser los protagonistas del cambio en vez de marginarlos sistemáticamente.

Pero sobre todo es una obligación y una responsabilidad hacerlo pensando en los ciudadanos y en el servicio público de la Administración de Justicia.

https://confilegal.com/20170829-valle-la-muerte-cabalgaron-los-600/