CSIF rechaza por desproporcionados e inalcanzables los nuevos criterios de evaluación del profesorado universitario
Exigiendo a la CRUE que se manifieste públicamente contra los criterios elaborados por la ANECA:
- No ha existido negociación previa y carecen de transparencia y objetividad
- Dificultan la funcionarización del profesorado universitario para fomentar la contratación precaria
07 de Diciembre de 2016

Ante la falta de garantías de los nuevos criterios para una aplicación justa a los profesores-investigadores de las universidades españolas, el sindicato estudia presentar un recurso y realizar movilizaciones, pide al Ministerio revisar los criterios y exige a la CRUE que manifieste de manera explícita su rechazo a los criterios elaborados por la ANECA.

CSIF realiza una valoración muy negativa de los nuevos criterios de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA) sobre acreditaciones a Cuerpos Docentes Universitarios (Profesores Titulares de Universidad y Catedráticos de Universidad) en desarrollo del R.D. 415/2015, 29 de mayo.

Rechazamos de plano los nuevos criterios al no haber existido negociación alguna, ni siquiera mínima, independientemente de que se hayan endurecido de manera descontrolada e injustificada los criterios exigibles. Desde CSI·F consideramos que la acreditación del PDI funcionario tiene que ver con el acceso, la carrera profesional, la provisión y los sistemas de clasificación de puestos de trabajo de los que habla el EBEP (Estatuto Básico del Empleado Público).

A nivel general, nuestra valoración es negativa ya que los requisitos son llamativamente exigentes y las acreditaciones resultan inalcanzables. Están absolutamente alejados de la realidad y descontextualizados. En muchas áreas, actuales Catedráticos reconocen no reunir las condiciones para llegar al nivel A en investigación que se pide para Titular de Universidad. Con los requerimientos establecidos calculamos (en una primera aproximación) que serían “suspendidos” para los niveles básicos (los B) de Catedráticos y Profesores Titulares más del 80% de los funcionarios que actualmente desempeñan sus funciones en esos puestos, incluyendo a los recién acreditados.

Los documentos publicados han provocado una gran preocupación y un desánimo generalizado entre los diferentes colectivos del Personal Docente e Investigador. Después de cinco años de recortes y crisis, sin medios suficientes en el sistema universitario público, el Ministerio aumenta las exigencias para la promoción del profesorado y reduce los plazos de algunos méritos evaluables a los 10 años. El mensaje que se transmite a los jóvenes profesores es que va a resultar prácticamente imposible que lleguen a ser Profesores Titulares de Universidad, con la consiguiente desafección entre el colectivo más dinámico y con mayor proyección de las universidades públicas españolas.

Un análisis global del documento lleva a pensar que lo que pretende el Ministerio es dificultar la funcionarización del profesorado universitario para ser sustituida en gran parte por contratación precaria. Otra visión que se extiende entre el profesorado universitario alerta de que lo que se busca es una mínima acreditación durante los próximos años para facilitar el desbloqueo de plazas generado a partir de las diferentes tasas de reposición existente durante el último quinquenio.

El nuevo sistema presenta múltiples defectos de partida:

* Adolece de falta de transparencia ya que en la página de la ANECA no se encuentra todavía disponible la información de los criterios de los apartados de Transferencia de conocimiento y Actividad profesional, Gestión y Formación.

* Ha existido poca formalidad en la presentación. La “publicación por entregas”, seriadas en el tiempo, del nuevo método o modelo de promoción (ahora se publica sólo Profesores Titulares de Universidad niveles A y B y Catedráticos de Universidad nivel B y se omite supuestamente el Catedrático de Universidad A), impide tener sobre el modelo una visión de conjunto.

* Falta de objetividad. No se formula una cuantificación ni absoluta ni relativa entre sí de los méritos de los dos apartados evaluados de Investigación y Docencia, ni se conoce la puntuación total umbral que permite superar la acreditación. Algo esperable porque una mayoría de méritos se evalúan a nivel cualitativo y dejando un margen de subjetividad y posible arbitrariedad a la Comisión correspondiente. Se retrocede así desde las acreditaciones en el modelo anterior donde cada gran ámbito (Investigación, Docencia y Gestión) se valoraban con una puntuación y se conocía la puntuación global necesaria para aprobar la acreditación. Se genera con esto una enorme incertidumbre e indefensión para los evaluados, dificultando las reclamaciones en caso que no estén de acuerdo con el resultado.

* No se produce la necesaria homogeneidad ni uniformidad de criterios entre los diferentes ámbitos científicos por lo que se aprecian grandes diferencias en la acreditación entre las distintas áreas.

El apartado de investigación tiene un nivel de exigencia desproporcionado. Prácticamente se necesita un 50% más de méritos que con el sistema anterior, por ejemplo en artículos en JCR (Journal Citation Reports), así como la exigencia de un mínimo de ellos en determinados Cuartiles o Terciles. También resulta muy difícil de conseguir las exigencias respecto a dirección de un número de Tesis o el requisito de Investigador Principal durante al menos 6 años. La acreditación de investigación tipo A para Titular de Universidad es de tal naturaleza en algunas áreas que resulta inalcanzable, salvo que sean profesores de investigación del CSIC.

En general el baremo de puntuación está poco definido. No se establecen criterios objetivos puesto que no se especifica qué se considera actividad investigadora intensa ni se determina cómo se evalúa el papel de liderazgo dentro de los trabajos realizados por varios autores.

La evaluación de la Investigación se centra en gran medida en la producción de los 10 últimos años. Este plazo no tiene justificación profesional alguna. El profesor-investigador se forma a lo largo de toda su carrera, desde que inicia su andadura como estudiante del doctorado, investigador novel y redactor de su Tesis Doctoral; cuando comienza sus publicaciones y currículum. No entendemos por qué los méritos investigadores de todo su periodo profesional completo no se tienen en cuenta.

Existe una gran disparidad de exigencias en los méritos docentes para Titular de Universidad. De forma general, los méritos que se exigen son de profesor con vinculación permanente. Se están cercenando así las aspiraciones de los ayudantes doctores, a los que se les obliga a tener un contrato puente, como de profesor contratado doctor, con el fin de conseguir los méritos de coordinación de asignaturas y de dirección de proyectos de innovación docente exigidos en muchas de las áreas. La disparidad de criterios docentes es notoria entre las distintas áreas con lo que se puede quebrar el principio de igualdad. En unas áreas es requisito la evaluación docente “positiva” y en otras “muy positiva”, dos categorías que no se describen con precisión en el documento.

En las exigencias docentes para CU se produce también una disparidad enorme, tanto de horas como de otro tipo de méritos. En algunas comisiones se exigen las mismas horas para TU que para CU, aunque años diferentes. Da la sensación de que se quiere favorecer a investigadores de origen no universitario, al igual que con alguno de los méritos complementarios. En relación con la exigencia de Evaluación de excelencia de acuerdo con el programa Docentia, hay que señalar que hay muchas Universidades que todavía no lo han puesto en marcha, lo cual imposibilita acreditar este mérito. La exigencia de técnicas docentes (proyectos de innovación docente, publicaciones docentes, etc.) tanto en la acreditación a TU como CU es desmedida, repetitiva e innecesaria.

En cuanto a otros méritos complementarios, algunos de ellos imprescindibles para ciertas áreas, resulta que son más de investigación que de docencia: tesis doctorales, responsable de la formación de al menos tres investigadores posdoctorales, etc., por lo que, al final, o se cumplen las exigencias investigadoras, o nada.

Por último, creemos que con la aplicación de estos nuevos criterios se desajustará, todavía más, el equilibrio entre plantillas funcionariales y contratados laborales. Al final, se está infravalorando y despreciando la labor del Personal Docente e Investigador y resulta un ataque injustificado a la línea de flotación del sistema universitario público español.

CSIF Educación

NOTA: se adjunta documento en el que se recogen varios ejemplos de cómo afectan los nuevos criterios en investigación y docencia a las categorías TU y CU en diferentes áreas o campos de conocimiento: Ciencias de la Naturaleza, Física, Matemática Aplicada, Derecho, Ciencias Biomédicas, Ingeniería Eléctrica y de Comunicaciones, Economía, Ingeniería Informática y Económicas y Empresariales. El resultado es contundente y está reflejado en la presente nota.