CSIF: la universidad española debe jugar un papel clave en la formación y la inserción laboral
La tasa de desempleo de trabajadores con formación superior universitaria es del 14’18% frente al conjunto de la población española que asciende al 22’44% en 2015
14 de Julio de 2016

> La tasa de desempleo de trabajadores con formación superior universitaria es del 14’18% frente al conjunto de la población española que asciende al 22’44% en 2015

> Mejora el papel de la universidad como formadora de capital humano, fomento de cultura emprendedora y relación con la empresa

> Retroceden la dotación de infraestructuras para la ciencia, la tecnología y la creación y transferencia de conocimiento

La Fundación Conocimiento y Desarrollo acaba de hacer público su Barómetro CYD 2015 que tiene como objetivo elaborar un diagnóstico sobre el papel de las universidades en la economía y la sociedad española.

Expertos del ámbito universitario, del sector empresarial y de la Administración pública consideran básicos desarrollar aspectos relacionados con la formación e inserción laboral como la incorporación de estudiantes y/o titulados en prácticas por parte de las empresas. Resaltan, así mismo, el papel de la formación universitaria como garantía de obtención de competencias y aptitudes tales como formación práctica, habilidades directivas, trabajo en equipo, idiomas o capacidad de análisis.

Así no es de extrañar que, según el informe de EAE Business School, la tasa de desempleo de los trabajadores que tienen formación superior universitaria sea del 14,18% (se reduce al 12’41% en el caso de los que tienen estudios de Máster, MBA o Posgrado), mientras que la tasa de paro registrada por el conjunto de la población española, que alcanzó el 22,44% en 2015.

El Barómetro CYD coincide en destacar en los tres últimos años los aspectos que considera más importantes en el marco general de la relación de las universidades con la economía y la sociedad española: la universidad debe atraer talento de todo el mundo y debe actuar como motor de desarrollo económico.

Sin embargo, volvemos a lamentar que en 2015 se haya producido –siguiendo una tendencia que arranca en 2010- un nuevo retroceso en la dotación de infraestructuras para la ciencia, la tecnología y la creación y transferencia de conocimiento. En las pasadas elecciones no ha habido ni una palabra sobre la Educación Superior ni acerca del papel de las ayudas públicas de fomento de la I+D+i cuando todos los partidos ponen la sociedad del conocimiento como base del modelo que dicen defender.

Desde CSIF pedimos un esfuerzo en impulsar los aspectos relacionados con la transferencia de tecnología como el establecimiento de relaciones de colaboración tecnológica empresa-universidad y el recurso de la empresa a la universidad para realizar proyectos de investigación. El nuevo gobierno deberá hacer un esfuerzo para converger con los sistemas universitarios europeos y mejorar la competitividad internacional de las universidades españolas.

Resulta vergonzoso comprobar cómo desde 2012 las administraciones públicas han dado menos importancia a las políticas y recursos dirigidos al sistema universitario (recortes de gasto público y subida de impuestos y tasas). Por su parte, las empresas siguen sin establecer relaciones de colaboración tecnológica con las universidades, sin acordar la realización de proyectos de investigación y sin dedicar recursos a las universidades en forma de donaciones, patrocinios, esponsorización y otros.

Con estas políticas, para CSIF no resulta extraño que los expertos consideren que ha habido un retroceso en el grado de convergencia de las universidades españolas con los sistemas universitarios europeos y en la competitividad internacional de las universidades españolas.