CSI·F pide solucionar el problema de la financiación de las universidades públicas
12 de Abril de 2016
El próximo gobierno debe negociar un nuevo modelo de financiación que sea sostenible, estable y garantice la suficiencia de recursos. También se hace necesario un plan para la recuperación gradual de la deuda
La política de austeridad y de consolidación fiscal que viene aplicándose en España desde el año 2009 ha tenido importantes efectos negativos en la financiación pública que reciben las universidades.
En el periodo 2008 a 2014 se registró una caída del 18,24% de media en la financiación de las Comunidades Autónomas a las Universidades Públicas, con casos tan llamativos como la disminución del 36% en Castilla‐La Mancha o el 28% de la Comunidad de Madrid. Mientras tanto, los ingresos por tasas, matrículas y otros descendían por encima del 17%.
A estos recortes hay que añadir el importante descenso que se ha producido en la financiación de la investigación procedente tanto de la Administración Central del Estado como de las Comunidades Autónomas que en la actualidad se limita al 1’23% del PIB.
CSI·F recuerda que la financiación, provisión y producción de la enseñanza universitaria en España son esencialmente públicas, cubriendo un 75% del coste total.
El resultado de estas políticas, aunque algo mitigado en los últimos dos años, supone que entre 2010 y 2015, los presupuestos de las universidades públicas han descendido más de 1.384 millones de euros, un 13’7%.
A día de hoy, el porcentaje de inversión en educación superior en España con respecto al PIB ha caído hasta el 0’81% en 2015, mientras que la media de gasto de los países de nuestro entorno es del 1’27% del PIB y el objetivo europeo a medio plazo es invertir el 3% del PIB.
Los efectos de todos estos recortes no han podido ser mitigados por las políticas de ahorro de las propias universidades, tanto en gastos corrientes como en reducción de gastos de personal o disminución radical de fondos para investigación.
Otro problema pendiente de solucionar son los derechos reconocidos pendientes de pago por las Comunidades Autónomas a las universidades públicas que ascendían a 2.294 millones a principios de 2014 con casos llamativos como los de la Comunidad Valenciana, Andalucía o Cataluña. Por lo tanto, a juicio de CSI·F se hace necesario un plan para la recuperación gradual de la deuda.
A la vista de todos estos datos y si queremos una universidad de calidad y competitiva que cumpla su función social, para CSI·F resulta evidente la necesidad de diseñar un nuevo modelo de financiación de las universidades públicas que permita sistemas estables y el desarrollo de planes a medio y largo plazo.
No se puede exigir a las universidades españolas ocupar puestos destacados en los rankings internacionales si carecen de los recursos necesarios y la financiación suficiente para conseguir estándares de calidad.
Un primer paso lo tienen que hacer las propias universidades buscando una mayor especialización universitaria, reestructurando su oferta de titulaciones e incrementando los rendimientos y retornos procedentes de la investigación y la transferencia de conocimiento al sistema productivo.
Para CSI·F la financiación pública debe ser el eje central sobre el que pivoten las actividades académicas y de investigación, mientras que la financiación privada ha de concebirse como complementaria para posibilitar y contribuir a promover la excelencia académica e incrementar el impacto socioeconómico del Sistema Universitario Español.
Por lo tanto, junto a un sistema de incentivos que supongan una financiación pública adicional, es necesario buscar nuevos mecanismos para obtener recursos privados en empresas y particulares tales como mecenazgo, patrocinio, donaciones, etc.
CSI-F Sector Nacional de Educación