Las 5 claves para que el MIR evite una reclamación judicial del paciente
31 de Marzo de 2017

El número de reclamaciones por negligencias por parte de los pacientes está en su punto más álgido (especialmente después de la publicación del nuevo baremo de tráfico), por lo que el sanitario tiene que tener presente, ahora más que nunca, una serie de pautas para evitarlas, o al menos intentarlo.

LICENCIADOS SANITARIOS EN FORMACIÖN

Cinco procedimientos que deben realizar para prevenir este tipo de reclamaciones judiciales. El primero de ellos es cumplir con las directrices de los tutores y del centro hospitalario, además de realizar una correcta historia clínica (sobre todo en Urgencias). El tercero insta a no actuar impulsivamente y sin el consejo del adjunto u otro especialista, además de buscar un “testigo aliado” en caso de darse una situación conflictiva. Por último, los expertos recomiendan a los sanitarios que no realicen actuaciones contrarias a la buena fe (por ejemplo, violen el secreto profesional, vulneren la Ley de Protección de Datos o realicen estafas o usos fraudulentos de medicamentos).

“Todos pueden recibir una reclamación y la actitud es guardar la calma, aparcar el sentimiento de culpa y acudir a un especialista para que asesore, las diferentes clases y procedimeintos entre las reclamaciones por la vía contencioso-administrativo y por la vía penal. En las primeras, el sanitario tiene un papel secundario y solo se reclama dinero, mientras que en las segundas el profesional es el protagonista, ya que puede ser llamado en calidad de investigado o de acusado y, además de dinero, se reclama prisión o inhabilitación.

El médico es uno de los profesionales más expuestos, ya que cualquiera de sus actuaciones pueden resolverse por la vía legal. Para ello, Comunicación de es recomendable para los sanitarios a que cuenten con un seguro de RCP que les proteja y que sea una compañía especializada en la defensa de estos trabajadores el que se lo gestione, especialmente tras la retirada de compañías ‘históricas’ en la gestión de la RCP y la aparición de nuevos operadores sin experiencia contrastada y con una política de precios ‘low cost