CSIF defenderá al funcionario apuñalado en Soto y estudia acciones legales contra Instituciones Penitenciarias
- CSIF se concentra en los centros penitenciarios de toda España contra las agresiones a los funcionarios de prisiones
- Los sucesos de esta semana en Soto del Real y en Picassent evidencian la falta de personal, medios y seguridad del personal de Prisiones
20 de Marzo de 2019

Centenares de delegados de la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), sindicato más representativo en las administraciones públicas y con presencia creciente en el sector privado, se han concentrado hoy en los centros penitenciarios de todo el país en protesta contra las agresiones a los funcionarios de prisiones y para exigir al Gobierno medidas urgentes para garantizar la seguridad de este colectivo.

La brutal agresión, en este caso a un compañero de CSIF, el pasado lunes en el centro de Soto del Real (Madrid) y el incidente de ayer en Picassent (Valencia) tras el brote psicótico de la interna que presuntamente acabó con la vida de sus dos hijos en Godella confirma la gravedad de la situación, con más de 2.100 agresiones registradas en los últimos 6 años y sin que la Administración penitenciaria tome ninguna medida para defender a los trabajadores de prisiones.

Para CSIF --el sindicato defenderá en los tribunales al compañero agredido en Soto y estudia acciones legales contra Instituciones Penitenciarias--, la falta de personal es acuciante, ya que actualmente hay más de 3.400 plazas vacantes sin ocupar y reclamamos, de manera urgente, más plantillas y una mejora en la clasificación de los reclusos.

Tras las protestas de CSIF el centro ha decidido reforzar las medidas de seguridad (trajes protectores, escudos, etc.) en todos los casos en los que haya contacto directo con un interno. No obstante, CSIF advierte de que el protocolo FIES (fichero de presos peligrosos) señala también la posibilidad de utilizar grilletes con este tipo de internos.

El sindicato, asimismo, exige la consideración de los funcionarios de prisiones como agentes de la autoridad para reforzar su seguridad y una mejora del Protocolo de Agresiones que incorpore medidas preventivas adecuadas y un incremento en el presupuesto para reforzar las actuales medidas de protección de los funcionarios (chalecos, guantes …).

Desde CSIF, advertimos también de la problemática de los internos que padecen enfermedades mentales y denunciamos el déficit de personal en el área sanitaria de las prisiones, ya que no hay médicos suficientes para atender a los más de 60.000 reclusos de todo el país.

Es el caso de incidentes tan graves como el del brote psicótico de ayer en Picassent, que no se pueden controlar de una manera adecuada, ya que las instalaciones de las prisiones no están preparadas para afrontarlas. Denunciamos que los trabajadores de Prisiones no cuentan ni con los medios ni con la formación precisa para atender este tipo de situaciones y que las enfermerías de los centros acaban, lamentablemente, convirtiéndose en psiquiátricos encubiertos.