Las angustias que origina el voto por correo
Para acabar con ellas, CSIF exige a Correos cubrir todas las unidades al 100% desde el primer día, superar los 4.500 contratos que realizó la empresa en las últimas elecciones y que fueron insuficientes e impedir la sobrecarga de trabajadores, que llegaron a trabajar más de 10 y 12 horas diarias.
25 de Septiembre de 2019

Luis, por ejemplo. Él es un cartero que en las pasadas Elecciones Generales vivió al 100/100 las angustias del voto por correo. Dobló mañana y tarde. Trabajó duro y el premio estuvo en su nómina que pasó de los 1.700 €. Pero aún se pregunta si compensa tanto esfuerzo, salir como salía a repartir empezando por las 1.696 tarjetas del censo electoral que había para embuzonar en su sección, recordando la imposibilidad de avisar el voto por correo al primer intento; explicando que había días que llegaba agotado a casa. Y, al día siguiente, otra vez en pie a las 7 de la mañana.

Pero también podemos hablar de María en una oficina de las que llegó a prolongar el horario hasta las 12 de la noche los últimos días de Campaña. Y allí se quedó ella con la paciencia que sólo entienden los que trabajan de cara al público. Las colas no pedían permiso, porque el voto por correo es un proceso lento. Así que era como cada día en la oficina. Acababas y volvías a empezar pero multiplicado por diez y hasta por cien. Llegaron cámaras de televisión para tomar nota.

Y las elecciones del 10-N ya están aquí. Y esta vez la campaña electoral, en vez de 15 días, se reducirá a una semana lo que concentrará más trabajo en menos horas y días. Y no se trata de que María o Luis tengan miedo. Pero sí se trata de que Correos ponga desde ya los medios para evitar estas angustias. Porque anticiparse al futuro es evitar problemas. Y eso es lo que exige CSIF a Correos en el nombre de Luis, en el de María y, en definitiva, en el de todos los trabajadores. Y si en las últimas elecciones no fue suficiente con 4.500 contratos de refuerzo no cabe duda que hacen faltan más desde el primer día.