Paradores niega la conciliación familiar a una gobernanta que lleva 12 años en la empresa tras una entrevista por Skype
¬ Antepone una entrevista, que no llegó a la media hora, a los nueve años que la interesada lleva desempeñando el puesto y que sólo pedía un traslado para lograr la conciliación con su marido.

¬ Para CSIF, se trata de una maniobra muy fea en la empresa pública: se concede el puesto que había pedido ella a una candidata externa.
18 de Julio de 2019

La Central Sindical Independiente y de Funcionarios denuncia que Paradores niega la conciliación familiar. El sindicato expone el flagrante caso de María Luisa Piñol, una afiliada de CSIF que trabaja en Paradores desde 2007, los últimos nueve de gobernanta en el Parador de Santo Domingo de la Calzada y que había pedido el traslado al de Calahorra, para lograr la conciliación. Una entrevista por Skype, que fue la única prueba a la que María Luisa se sometió, “tras nueve años de gobernanta”, declinó su petición de traslado para desempeñar el mismo puesto en el de Calahorra, “que había quedado libre tras la jubilación de su gobernanta”,

María Luisa pedía el traslado a Calahorra, “donde trabaja su marido, en una empresa de construcción de Alfaro que es un pueblo de al lado”. Sin embargo, ella, desde hace nueve años, vive en un piso de alquiler en Santo Domingo dado los casi 120 kilómetros que separan ambas poblaciones como para desplazarse a diario ida y vuelta lo que significa que el matrimonio debe tener “dos casas abiertas”. También significa que María Luisa llevaba nueve años esperando una oportunidad como esta que salió cuando se enteró de que “se jubilaba la gobernanta del Parador de Calahorra”.

Paradores justifica que se trata de un puesto de libre designación y que María Luisa no daba el perfil para un puesto que se ha adjudicado a una candidata externa a la empresa. Una maniobra muy fea, según CSIF, que desmerece los nueve años de gobernanta que María Luisa lleva en Santo Domingo, así como la fidelidad que ha mostrado a Paradores donde empezó desde lo más abajo, “haciendo extras en bodas banquetes y comuniones”. Después, fue limpiadora y camarera de pisos en el Parador de Tortosa hasta 2010 cuando salió la plaza en el Parador de Santo Domingo de la Calzada. Probó fortuna, la sacó y se trasladó a vivir a La Rioja, donde conoció a su marido, que vivía y trabajaba en el otro extremo de la región.

“Pero siempre hemos tenido el problema de la distancia que ahora era un momento óptimo para solucionar”, expone María Luisa que, ante la negativa de Paradores, ha pedido la excedencia voluntaria. “No ha sido una rabieta, sino la sensación de que las oportunidades están agotadas. Yo me hubiese trasladado al Parador de Calahorra aunque fuese para trabajar de camarera de pisos, de lo que fuese, pero todas las opciones estaban cerradas. Por eso he entendido que lo mejor era irme. Hay veces que es mejor volver atrás que perderse en el camino. Si le pides a la empresa que te ayude a solucionar un problema después de nueve años y ves que el puesto se ha dado a una candidata externa, con todos los respetos para ella, ¿qué sentido tiene esto? ¿cómo te vas a motivar así? La más honesta es la decisión que he tomado. El día que me llamaron por teléfono desde RRHH para darme la noticia entendí que era lo que debía hacer”.

A partir de ahora, María Luisa buscará trabajo próximo a su domicilio, “de lo que haga falta, será como volver a empezar de nuevo”, pero solucionará el problema que más le atosigaba, el de la conciliación familiar, y que Paradores se negó a hacerlo.