“Silencio sepulcral y cabezas bajas”
El día después en Cataluña es relatado por cuatro delegados de CSIF, que advierten que “la maquinaría de las calles ha vuelto a ser la de siempre, pero se percibe una sensación de tristeza y de miradas perdidas”.
02 de Octubre de 2017

“Silencio sepulcral y cabezas bajas”. Enric Torrelles, delegado del Sector EPE (empresas públicas estatales) de CSIF en Lleida, ha pasado esta mañana por una de las carterías de Correos y se ha encontrado con ese escenario en el día después en Catalunya. Una sensación como la que manifiesta Rafael Segovia, desde Barcelona, donde, a su juicio, no se trata de exagerar. “En realidad, el día de hoy es como cualquier otro. La gente ha vuelto a madrugar. La maquinaría de las calles es la misma de siempre. Camiones, furgonetas cargando, descargando… Los restaurantes, las tiendas… Las maletas de los extranjeros. La vida. La sensación de que la calle ha recuperado el pulso. Pero en nuestro interior queda esa sensación de tristeza y de que, sin definirse a favor o en contra de ninguna de las dos posturas, nunca habíamos esperado llegar a esto. Es algo que se puede captar en las conversaciones que he tenido con nuestros afiliados desde primera hora de la mañana. Un ciudadano aspira siempre al entendimiento y esto no lo es”.

De ahí el valor del día después, la crónica que se narra hoy en Cataluña y que también se puede representar en esas calles de Girona, donde nuestra delegada, Rosario Ligero, explica que "los comercios, los supermercados han hecho huelgas de 15 minutos" y hasta habla de "la manifestación universitaria que acaba de pasar ahora mismo a mi lado. Pero si no es por eso y por algunas banderas se puede decir que las calles están como siempre, la gente va a comprar el pan, la gente ha salido a tomar el café a la hora del desayuno, la gente ha recuperado la normalidad". Una sensación que Enric Torrelles vuelve a explicar desde Lleida, “donde esto no es tan cosmopolita como, por ejemplo, Barcelona: la mayoría somos de aquí y de la franja y más o menos nos conocemos todos y sabemos que este silencio no es señal de alegría”. El mismo silencio que delata Óscar Venteo en las calles de Tarragona, entre nuestros afiliados, “donde, pese a todo, no hay otro tema de conversación que el día de ayer”. Y la conclusión que se percibe es que “la gente está muy quemada”. De ahí que en su lenguaje se hable de “la mayoría silenciosa” y, en definitiva, de una manera pesimista de ver el día, la mañana.

“Porque este no es el camino”, agrega desde Barcelona Rafael Segovia, que hoy volvió a coger el Metro desde su domicilio hasta la central del sindicato, ubicada en la estación de Jaime I, “donde he llegado a tener la misma sensación que a los dos días de los atentados en la Rambla: esa mirada perdida de la ciudadanía, esa tristeza de no entender lo que pasa y que, además, se complementa con el clima que está haciendo hoy en Barcelona. Un día muy gris como si acompañase todo lo que pasa”. De ahí que CSIF, como sindicato, inste a levantar esas miradas y a recuperar la normalidad que hoy se ha perdido y que no favorece, porque, al final, mañana volverá a salir el sol.