El Ministerio de Educación se ha comprometido a la inclusión de criterios de igualdad de género en los criterios de evaluación del Profesorado Universitario
- Tras presentar CSIF propuestas concretas al MEC y a la ANECA.
28 de Agosto de 2017

La Secretaría General de Universidades reconoce que las propuestas realizadas por CSIF:

· Promoverán la inclusión de criterios de igualdad de género en los criterios de evaluación del profesorado universitario, de tal modo que el acceso de las mujeres a las plazas de profesora Titular de Universidad o profesora Catedrática de Universidad (así como la acreditación previa por la ANECA) se realice en condiciones de igualdad, mérito y capacidad.

· Permiten afianzar el compromiso del Ministerio con la promoción de la igualdad de género como principio transversal en la formulación de la política universitaria

Texto por el que CSIF pidió a la ANECA Y AL MEC trasladar políticas de igualdad a los criterios de evaluación de la actividad académica

Necesidad de feminizar los criterios de evaluación de la actividad académica de las mujeres

El “estancamiento del Currículum Vitae de muchas mujeres” por la maternidad no se reduce a los meses de baja laboral por parto y lactancia. La maternidad no puede valorarse en un número de meses, sino en función del tiempo y grado de dependencia de los hijos en un proceso de crianza y educación en el que, es evidente, las mujeres tienen mucho más protagonismo y dedicación.

Los criterios de evaluación del profesorado no deben centrarse en intentar cambiar la realidad, sino en cualificar la misma. La ANECA debería incorporar medidas que fomenten la corresponsabilidad y evitar penalizar a las mujeres que tienen este cuidado a su cargo. Las diferentes políticas actuales convergen en una conciliación de la vida familiar y laboral, y es necesario que esta intención social se plasme y se refleje en los criterios que establece la ANECA en los diferentes ítem valorativos.

En la práctica, las mujeres madres frenan su carrera académica durante la década de los 30/40 años, porque se dedican a sus hijos e hijas y a la docencia y la gestión en la universidad. Esta situación convierte la maternidad en una penalización laboral en relación a la posibilidad que tienen muchos más hombres de llevar a cabo estancias largas de investigación en el exterior, de escribir y publicar, etc. No podemos olvidar que los criterios de evaluación para las diversas acreditaciones privilegian, cuantitativamente, la actividad investigadora frente a la actividad docente y de gestión, y premian las estancias largas de investigación en el exterior.

Por otro lado, la dedicación a la gestión por parte de muchas mujeres responde a la necesidad de compensar actividad académica en el Currículum que será evaluado: la dificultad de muchas mujeres de llevar a cabo estancias de investigación en el exterior, cuantificables según los criterios actuales de evaluación, intenta ser compensada con mayor carga docente y de gestión, a fin de no “estancar el CV” y que esto repercuta negativamente en la posibilidad de muchas mujeres tanto de la estabilización como de la promoción.

Desde CSI·F proponemos que, así como hacen otros sistemas de evaluación en Europa y aplican distintas universidades de nuestro entorno, la ANECA debe valorar la cualificación de la maternidad y su cuantificación en los procesos de evaluación del profesorado y apostar por diseñar e introducir medidas que conduzcan al fomento de la corresponsabilidad.

Resulta evidente que el tiempo de maternidad debe computarse como tiempo de docencia efectiva. Sin embargo, también deberían valorarse las distintas dedicaciones en los diferentes ámbitos de la vida académica (investigación, gestión, docencia, transferencia) en función de conciliación con la vida real tanto de hombres como de mujeres en etapas de cuidado.

CSIF Educación