Carta al Ministro de Hacienda sobre la situación de MUFACE
07 de Marzo de 2013

Madrid a 6 marzo de 2013

Ilmo. Sr. Ministro de Hacienda y Administraciones Públicas
Alcalá, 5
MADRID

Estimado Sr. Ministro:
Me dirijo a Vd. para hacerle patente la preocupación que desde CSI.F tenemos por el Mutualismo Administrativo, el sistema de protección social y asistencia sanitaria de los funcionarios/as públicos/as. Un modelo, que se concreta en la existencia de las Mutualidades MUFACE, MUGEJU e ISFAS, que ha pasado por algunos momentos de dificultad y angustia a lo largo de su corta historia pero que sigue siendo un sistema acogido por más del 80% de los mutualistas que año a año siguen confiando y pidiendo su continuidad. Un modelo, por otro lado, se ajusta escrupulosamente al presupuesto que se le asigna, que está al día en los pagos, que cumple sus compromisos de forma puntual, que ofrece unos servicios sanitarios y sociales con un alto nivel de reconocimiento, que produce una evidente economía de costes, y, todo ello debido fundamentalmente a una impecable gestión.

La pasada semana el Instituto IDIS y CSI.F, de forma conjunta, organizamos una Jornada de reflexión sobre el mutualismo con el fin de poner en valor las virtudes del modelo, analizar los problemas que le aquejan y proponer alternativas que nos ayuden a pasar la coyuntura de la crisis económica.

La Jornada contó con una muy buena participación. En las Mesas organizadas estuvieron presentes los más altos representantes de las Mutualidades, los partidos políticos que han gestionado el modelo, las aseguradoras, el instituto IDIS como representante del conjunto de actores que intervienen en la prestación del servicio sanitario y el sindicato CSI.F como representante de los funcionarios. En el desarrollo de la Jornada se vio que el modelo tiene dos tipos de problemas que están dificultando su funcionamiento y que introducen importantes incertidumbres en su continuidad. Los primeros son de tipo estructural y tienen relación con los déficits crónicos en la financiación así como los altos índices de siniestralidad de las aseguradoras. Los segundos tienen que ver con las repercusiones de la crisis económica en las Administraciones Públicas y los ajustes presupuestarios para reducir el déficit público.

Empezando por los segundos se vio que la congelación de las ofertas de empleo público han cortado prácticamente la entrada de nuevos afiliados. Para el caso de MUFACE en el año 2007 entraron 33.601 nuevos titulares y en 2011, 574. Esto tiene como principal consecuencia el envejecimiento del colectivo. En el año 2007 la distribución del colectivo de titulares entre activos y jubilados era el 80,72% y el 19,28%, en el 2011 las cifras eran de 76,19 y 23,81%,. Los datos provisionales para el 2012 indican una aceleración de esta tendencia al situarse en el 74,47 y el 25,53 % respectivamente. Esta situación tiene otras consecuencias como mayores necesidades de asistencia sanitaria y farmacológica, así como de protección social.

Las aportaciones del Estado se han ido reduciendo desde el 2007 al ritmo de cerca del 2% anual, pero para el 2013 esta reducción se ha incrementado hasta alcanzar la cifra del 16,9%, un dato muy preocupante, como convendrá conmigo. Esta reducción se ha ido paliando con la utilización del remanente de tesorería que ha ido creciendo estos años de forma continua. Aunque está claro que para eso está el Remanente, no podemos dejar de pensar que cuando se utilizan los ahorros de forma continuada, terminan acabándose y entonces el problema adquiere otra dimensión. Los problemas coyunturales se completan con los recortes en las prestaciones sociales por primera vez en la historia del mutualismo administrativo.

A estos problemas hay que añadir los estructurales que aquejan a las mutualidades, que vienen de lejos, pero que se siguen manteniendo. El primero lo constituyen los déficits crónicos de financiación de las Mutualidades en comparación con la financiación del Sistema Nacional de Salud. Tradicionalmente se ha situado entre el 33 y el 37% inferior para el mutualismo. Las cifras más concretas para los años 2009 y 2010, según datos del Ministerio de Sanidad son las siguientes:








AÑO Presup
SNS
GASTO
REAL
PRESUP.
MUFACE
GASTO
REAL
DIF.
PRESUP
DIFER.
REAL
2009 1.316,63 1.431,25 874,76 871,44 33,6% 39,1%
2010 1.325,7 1.403,24 887,76 875,35 33,1% 37.6%

Estas cifras nos indican, por un lado la buena gestión de MUFACE que es capaz de ajustarse al presupuesto, y la otra, que el diferencial es excesivo y podría incrementarse en estos años de recrudecimiento de la crisis.
Otro problema de tipo estructural, conectado con el anterior, es la alta siniestralidad de las aseguradoras. Según los datos que se expusieron, la siniestralidad de las aseguradoras para la gestión del mutualismo en comparación con la siniestralidad general en el ICEA se situaban en:






DIC 09 DIC 10 DIC 11 SEP 12
TOTAL ICEA 80,21% 77,30% 79,03% 79,80%
MUTUALIDADES 100,16% 91,92% 96,76% 100,53%

Estos datos no hacen mas que reafirmar lo que estamos diciendo, que la financiación insuficiente dispara las tasas de siniestralidad hasta situarse en valores desincentivadores de la actividad, y un claro aviso de que, de mantenerse en el medio plazo la situación la continuidad del modelo podría estar en peligro.

Finalmente haremos referencia a los precios que las CCAA cobran por los servicios sanitarios que prestan a las compañías médicas. Hay dos situaciones. La primera que éstas desconocen los precios que les van a pasar y, en segundo lugar, la disparidad por el mismo servicio entre una C.A. y otra, que puede llegar al 100%. Aquí, naturalmente se evidencian otros problemas como la fragmentación del mercado español, así como la inexistencia de una coordinación entre los servicios de salud de las comunidades autónomas y el Ministerio de Sanidad.

Frente a estos problemas que hemos ido exponiendo, el mutualismo ha mostrado desde siempre unas virtudes muy remarcables:

  • Una gestión impecable con la máxima eficacia, hasta en los tiempos difíciles
  • Una alta aceptación sólidamente afianzada a lo largo de estos años
  • Un examen permanente, dado que cada año tiene que renovar su respaldo
  • Un régimen de protección social, ahora algo tocado, pero que ha dado un muy buen servicio a los mutualistas
  • Una buena relación entre las partes implicadas
  • Una capacidad para superar las crisis demostrada a lo largo de estos años

CSI.F desde siempre ha defendido el modelo mutualista, porque además de las virtudes expresadas, es el punto de confluencia de iniciativas variadas bajo el paraguas de la supervisión pública. El Gobierno del que Vd. forma parte ha manifestado en diversos momentos su apuesta por el mutualismo administrativo. Pensamos que los problemas coyunturales pasarán cuando su supere la crisis y entonces será el momento de llenar de contenido esas manifestaciones. Las aseguradoras del concierto están demostrando día a día que están dispuestas a seguir en el proyecto a pesar de que estén asumiendo la contracción de la rentabilidad como consecuencia del aumento de la siniestralidad.
Pero para que el modelo supere la inestabilidad que le aqueja actualmente y tenga asegurada la continuidad son necesarias la adopción de algunas medidas que vayan en la dirección indicada de sostenimiento del modelo. Seguramente hay otras que también serían necesarias o convenientes, pero desde CSI.F creemos que las que le proponemos a continuación asegurarían, sin ningún tipo de dudas, su continuidad:

  • Incorporación de los colectivos de interinos de los cuerpos que están dentro del mutualismo, como ya estuvieron en las primeras épocas de las Mutualidades.
  • Alargar la duración de los conciertos y potenciar los recursos dedicados a asistencia sanitaria y farmacológica mientras dure la crisis.
  • Instar al Ministerio de Sanidad que, bien utilizando la negociación, bien utilizando las posibilidades de la futura Ley de Unidad de Mercado, conseguir establecer unos precios lo más homogéneos posibles para los mismos servicios sanitarios que las CCAA prestan a las aseguradoras.
  • Reducir el diferencial de las aportaciones del Estado entre el Régimen General y el Mutualismo Administrativo al 25% como máximo, con un calendario realista de aplicación.

Y todo ello desde la convicción de que un fracaso en esta situación acarrearía funestas consecuencias para el Sistema Nacional de Salud que vería incrementados en mas de dos millones de nuevas afiliaciones de forma brusca y repentina, que también sería altamente perjudicial para las arcas públicas por los mayores costes que habría que soportar, que tendrían importantes consecuencias negativas para el empleo, y que sería un completo desastre para la planificación sanitaria del país.
Por eso, desde CSI.F seguimos apostando por el modelo y esperamos que desde el Ministerio de Hacienda se analicen estos planteamientos y se adopte una decisión de mantener el mutualismo administrativo con la adopción de las medidas que desde este Sindicato le proponemos y todas aquellas que vayan en la misma dirección, que sin duda serán también apoyadas por nosotros.

Fdo.Eliseo Moreno Burriel
Secretario de Acción Sindical CSI.F y miembro del Consejo General de MUFACE