La edad, condicion sensible en nuestro entorno laboral
13 de Junio de 2016
Funcionarios mayores trabajando

POR UN ENVEJECIMIENTO ACTIVO

La edad, condición sensible en nuestro entorno laboral. Artículo 25 de la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de riesgos laborales, considera la garantía de protección de los trabajadores que, por sus propias características personales, sean especialmente sensibles a los riesgos derivados del trabajo.

La acción de mayor prioridad está relacionada con las condiciones de trabajo que pueden crear problemas especialmente graves a los trabajadores de edad avanzada.

Entre estas condiciones están al estrés postural, al esfuerzo excesivo, a los tiempos de producción demasiado estrictos, entornos dañinos (temperatura, ruidos) o inadecuados (condiciones de luminosidad) de trabajo o al trabajo nocturno o por turnos o la desmotivación por ausencia de participación y autonomía en el desarrollo profesional.

Por otra parte, si en el curso de su vida laboral los trabajadores han recibido únicamente una formación muy básica y han tenido que realizar tareas simples y repetitivas, su conocimiento será muy restringido y tendrán dificultades cuando se les exija la realización de tareas nuevas o con las que estén poco familiarizados. Si además tienen que realizar su trabajo dentro de unos límites de tiempo muy justos, los cambios que se han producido en sus funciones sensoriales y la ralentización en el procesamiento de información les colocará en inferioridad de condiciones. Si, por el contrario, han tenido períodos de formación completos y han realizado una amplia gama de tareas, serán capaces de sacar todo el partido a sus habilidades de forma que compense las posibles deficiencias sensoriales o cognitivas relacionadas con el proceso de envejecimiento. Por lo tanto, es fácil comprender el papel que desempeña la formación continua en la situación laboral de los trabajadores de edad avanzada.

Los cambios en el trabajo hacen cada vez más necesaria esta formación continua, pero los trabajadores de mayor edad no suelen tener acceso a ella. Las organizaciones no creen que merezca la pena impartir cursos de formación a los trabajadores que están a punto de finalizar su vida activa, especialmente porque se cree que las dificultades en el aprendizaje aumentan con la edad. Incluso los mismo trabajadores temerosos del fracaso, no se embarcan en un proceso de formación cuyos beneficios no ven claramente. De hecho, con la edad, el

modo de aprendizaje se modifica. Mientras una persona joven registra el conocimiento que se le ha transmitido, una persona mayor necesita comprender la forma de organizar este conocimiento en relación con el que ya posee, cuál es su lógica y su justificación para el trabajo que realiza. La respuesta al problema de la formación de los trabajadores de mayor edad es, en primer lugar, el uso de metodologías específicas para cada edad, junto con el conocimiento y experiencia de cada persona.

No se debe considerar a este grupo de edad como una categoría aparte, sino considerar la edad como un factor de diversidad, entre otros, en la población activa. Si las medidas de protección adoptadas están demasiado dirigidas o exageradas, tenderán a marginar y debilitar la posición de los grupos que se pretende proteger.

Desde Europa se impulsa:

* Promover el trabajo sostenible y el envejecimiento saludable desde el inicio de la vida laboral.

* Evitar los problemas de salud a lo largo de la vida laboral.

* Facilitar vías de gestión de la seguridad y la salud ocupacional en el contexto de una mano de obra que envejece.

* Procedimientos para trabajadores especialmente sensibles.

Así que promocionemos:

* La Formación y calidad de empleo de los empleados públicos.

* La Adaptación de los puestos de trabajo a las necesidades físicas y cognitivas con mayor flexibilidad.

Sin olvidar...

* La Vigilancia y la Promoción de la Salud.

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