BOLETÍN CSIF EN DEFENSA DE LA FUNCION PÚBLICA
05 de Agosto de 2011

Estimados empleados públicos:

En el último mes hemos asistido a un recrudecimiento en las críticas a los funcionarios. El FMI anunció que hacen falta menos funcionarios, el Gobierno Central y todas las CCAA se jactan de que van a reducir funcionarios, y Rossell (Presidente de la CEOE) ha vuelto a practicar su afición favorita: “meterse con los funcionarios”.

Las críticas de Rossell realizadas en unas jornadas organizadas por “El Economista” y la consultora Ernst Young. En las que en vez de hablar sobre medidas para la disminución del desempleo existente y la creación del empleo, su mayor preocupación han sido los funcionarios.

Hasta la fecha ya había pedido que se nos pudiese despedir, que teníamos que trabajar más; nos había acusado que producíamos poco, pero, creo que no nos había insultado directamente. Ahora, nos ha llamado “prepotentes e ineficientes”.

En las páginas de este boletín se reproducen las declaraciones del Sr Rosell así como otras declaraciones en el mismo sentido del Presidente de la Confederación de Empresarios de Córdoba, Luis Carreto

Como siempre, ante este tipo de declaraciones, los sindicatos profesionales estamos obligados a contestarlas inmediatamente, tal y como han hecho tanto el Presidente Nacional como el autonómico de CSI-F, cuyas declaraciones se insertan en las siguientes páginas.

No cabe duda, que estamos en momentos duros, muy duros, y es necesario más que nunca ser eficientes y austeros, y por ello, ahora, más que en otros momentos, es necesario potenciar e incentivar una función pública profesional que asesore y ayude a la clase política en esa economía y eficiencia en los gastos públicos, y si es preciso también controle y fiscalice el malgasto público, al fin y al cabo estamos al servicio de la sociedad y de sus políticos.

La presente situación no puede ser excusa para acabar con un modelo de función pública que garantice la imparcialidad y objetividad que la sociedad necesita para prevenirla ante cualquier intento coyuntural de manipulación política.

Pero, en los intentos demagógicos de desprestigiar al funcionario y afirmar su prescindibilidad, engloban en el mismo concepto a los de carrera, eventuales, personal de confianza, laborales y a los trabajadores de empresas públicas.

Como bien dice el Magistrado Requero, cuyo artículo publicado en la Razón reproducimos íntegramente “hay que analizar si realmente sobran los funcionarios y si son una casta gastona e improductiva”, como parece ser que invoca Rossell.