"¿Por qué salgo todos los días a mi puerta?"
Segundo artículo de "Confesiones de un confinamiento", una iniciativa de CSIF-Huelva para publicar artículos con reflexiones centradas en los días de confinamiento.
Lo firma Manuel Antonio Conde.
27 de Abril de 2020

Pienso que es importante salir a la puerta, al balcón o la ventana de tu casa para aplaudir y tomarnos un respiro por muchos motivos, y hoy quiero contarles algunos de ellos.

Salir a aplaudir a las 19.58, que no a las 20.00, es un momento para reconocer a esos miles de profesionales de la sanidad y los servicios sociales que están cuidando a nuestros enfermos, nuestros mayores, menores desprotegidos y dependientes. Para reconocer a los miles de trabajadores que diariamente continúan con su trabajo haciendo posible que no nos falte alimento en nuestras casas. A los que trabajan sin reconocimiento público limpiando hospitales y calles, manteniendo el abastecimiento de agua y luz, y a tantos trabajadores que a pesar de la falta de equipos de protección individual hacen posible que nuestro "Estado del Bienestar" continúe funcionando.

Es importante salir ese rato a la puerta, al balcón o la ventana para tomarnos un respiro de tanta infoxicación. Para ver y hablar con los vecinos, puesto que contribuye a subir el ánimo de todos. Para intercambiar alguna conversación con esos vecinos a los que incluso antes ni conocíamos o tan solo nos intercambiábamos un "hola", y ahora nos atrevemos a arrancarles alguna sonrisa con algún chascarrillo que le alegre la tarde y nos haga sentir bien.

Y por último, y no menos importante, por nuestros niños que salen a esa puerta, balcón o ventana que representa la esperanza de que esto es una situación transitoria que les llevará a un mundo mejor. Pues ellos merecen un futuro distinto, un futuro más humano, donde saludar al vecino sea normal y reconocer el trabajo del prójimo sea una bella costumbre.

Durante todos estos días en la puerta, balcón o ventana estoy seguro que muchos de nosotros estamos aprendiendo a valorar lo que tenemos y lo que nos falta y a reconocer el valor del trabajo del prójimo. Y con seguridad, aquellos que tenemos hijos, también estamos aprovechando ese momento, ya casi mágico, para educar en valores positivos de forma consciente o inconsciente a nuestros hijos.

Estoy seguro que esos minutos diarios nos está sirviendo de aprendizaje para ser mejores personas, para reflexionar sobre lo bonita que es la vida y para comprender que tenemos que construir un mundo mejor y más seguro para nuestros hijos.

Manuel Antonio Conde, responsable provincial del sector de AGJA de CSIF-Huelva