El sindicalismo del siglo XXI
18 de Mayo de 2017

Tras la reciente celebración del 1º de Mayo y, como viene siendo habitual, se abren debates sobre el rol de los sindicatos y la representatividad de los trabajadores. Escuchamos cuestiones relacionadas con el sindicalismo actual, el poder de movilización o la función que cumplen como organizaciones. Cuestiones sobre las que cabe una reflexión profunda.

Los sindicatos son necesarios en nuestro ordenamiento constitucional y nuestro modelo de sociedad. Hace falta la existencia de órganos que defiendan a los trabajadores, de delegados sindicales que peleen por los derechos de sus compañeros, de mesas de trabajo donde se vele por sus derechos laborales.

Recuerdo la canción de Mercedes Sosa “si se calla el cantor se quedan solos los humildes gorriones de los diarios, los obreros del puerto se persignan, quien habrá de luchar por su salario”.

Los sindicalistas son los que deben luchar por el sueldo de los trabajadores, por sus derechos, por la conciliación familiar, por el mantenimiento del Estado de Bienestar, por aquello que tanto ha costado conseguir.

Pero el sindicalismo necesita una regeneración; los viejos sindicatos de clase del siglo XIX se quedan obsoletos. Necesitamos un sindicalismo nuevo, independiente en todos los sentidos, tanto económica como políticamente. Sindicatos, como es CSIF, que se financien con las cuotas de sus afiliados y no con subvenciones que hacen que su servidumbre y su dependencia no les dejen actuar en libertad. El alejamiento de los trabajadores de los sindicatos de clase así lo demuestra por una pérdida de confianza en ese modelo arcaico con vinculaciones ideológicas e intereses económico-políticos. Es ahí donde nosotros, con nuestro modelo independiente, profesional y transparente, hemos cobrado fuerza para que los trabajadores se sientan representados y defendidos, con plena confianza en sus representantes.

Nosotros apostamos por un sindicalismo negociador, promotor de cambios, que recupere de forma honesta la calle, la pancarta, la movilización. Todo ello para mantener la credibilidad, la confianza entre los trabajadores.

“Que no calle el cantor, que no calle el sindicalista, que no se queden solos los humildes gorriones de los diarios, que no se persignen los obreros del puerto, que siempre haya alguien que luche por su salario”.

Que el sindicalismo no muera…

JOSÉ JUAN DÍAZ GARCÍA

Secretario de Acción Social de CSIF Huelva

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