Autoliquidación de tasas judiciales
19 de Diciembre de 2012

Una vez más el trabajo recae sobre los funcionarios de la OficinaJudicial.

Hace unos días se publicó la ley de tasas cuya efectividad se ha visto demorada ante la imprevisión del gobierno a la hora de editar y repartir los modelos de autoliquidación de la misma. El primer borrador de orden que conocimos al respecto establecía que los Secretarios Judiciales iban a tener que comprobar no sólo que se había presentado el documento de liquidación sino también que la cuantía satisfecha era la correcta.


Enseguida las asociaciones de Secretarios reaccionaron en contra argumentando que los Juzgados y Tribunales no eran órganos de comprobación de hacienda. Una cosa es comprobar, decían, que se presenta la documentación y otra muy distinta comprobar su cuantía.

La sorpresa ha venido con la redacción final de la orden por la que se aprueba el documento de autoliquidación de la tasa en la que se elimina la función de comprobar la cuantía y, en cuanto a la de cumplimentar materialmente los datos y remitirlos a la Agencia Tributaria se endosa a la oficina judicial, a través del punto neutro... ¿a qué no lo adivináis a quien corresponderá esta tarea? Pues sí, a los funcionarios de la Oficina Judicial, es decir, a los funcionarios.

En la página web de una asociación de Secretarios Judiciales se congratulan del cambio de opinión del Ministerio respecto de la gestión de la tasa e inmediatamente surge la pregunta. Si el Secretario es el que acepta la demanda pero quien realiza materialmente todo el trabajo al final es la “oficina judicial”, ¿para qué se necesitan los Secretarios Judiciales? ¿Es que no somos mayores de edad para responsabilizarnos de nuestro trabajo y cobrar por ello?

Lo mismo podría decirse de tantas y tantas funciones que corresponden a los Secretarios pero que materialmente las realizamos el resto de funcionarios. Aquéllos las cobran, nosotros las hacemos. Todos los compañeros, funcionarios de Justicia saben a qué nos referimos.

Alguno nos dirá: es que los Secretarios tienen la fe pública judicial y nosotros podemos decir que desde la regulación de la firma digital y la salida del Secretario de la sala de vistas, la fe pública judicial es una ficción, un cuento chino. ¿Cómo va un Secretario Judicial a dar fe de que una cosa que no ha presenciado ha ocurrido de verdad?. Sería mas lógico que lo hiciera el sufrido funcionario del Cuerpo de Auxilio que se ha encargado de grabar en vídeo el juicio o el Juez que preside la sala o, incluso, cualquiera de los asistentes porque todos, a diferencia del Secretario, han visto y han oído lo que ha ocurrido en la Sala.

Llegados a este punto, desde CSIF proponemos que los funcionarios asumamos en el futuro mayores responsabilidades y que éstas sean reconocidas laboral y retributivamente.
v Somos conscientes de que el proceso de modernización de la Justicia exige dar ese paso y más en momentos de crisis en los que hay que aprovechar al máximo el potencial del capital humano con el que cuenta la Administración de Justicia en vez de privatizar partes de la misma.

v Creemos que podemos ocupar más espacio en la tramitación de los procedimientos y en tareas directivas pensando en la implantación de la nueva oficina judicial o lo que venga.

v Estamos técnicamente preparados pues somos cuerpos especializados en procedimientos judiciales.

v Somos capaces de hacerlo y lo hemos demostrado pues venimos ejecutando esas funciones desde hace mucho tiempo.

v Eso sí, ahora, deben sentarse las bases para el reconocimiento laboral y retributivo por la realización de esas funciones.

Debe acabarse con la dualidad función-ejecución que permite a algunos cobrar por lo que hacemos los demás. No tenemos inconveniente en asumir responsabilidades y evolucionar para conseguir el lugar que nos corresponde en la nueva oficina judicial, pero ese proceso debe ir acompañado del reconocimiento retributivo y laboral.

Lejos del corporativismo al uso, no tenemos nada contra los Secretarios Judiciales pero lamentamos las actitudes y manifestaciones de ciertas asociaciones que, sinceramente, dejan mucho que desear.

La Administración de Justicia necesita del concurso de todos los Cuerpos. Todos debemos evolucionar, encontrar nuestro lugar y adaptarnos pero debemos desterrar inercias del pasado. Las funciones y tareas de cada cuerpo deben quedar perfectamente delimitadas y debe reconocerse a cada uno sus capacidades y esas tareas y funciones efectivamente realizadas tanto desde el punto de vista laboral como retributivo.

Ahora bien, para afrontar este proceso con garantías, hay que dejar atrás los recortes y convocar la mesa sectorial de Justicia para, entre otras cosas, abordar el proceso de recuperación de todos los derechos que nos han sido injustamente arrebatados.


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