"Trabajar sin Convenio es como jugar sin árbitro"
CSIF exige al Estado respetar en sus empresas los tiempos que marca la Ley. La fecha límite de un Convenio caducado es de 1 año y no se está cumpliendo.
08 de Enero de 2019

La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) exige al Estado poner orden en las empresas que son de su propiedad: las empresas públicas. No puede ser que, a día de hoy, todavía haya empresas sin un Convenio propio o con Convenios caducados desde hace más de cinco años. Una situación que no sólo contradice el deber del Estado de dar ejemplo al sector privado. También se opone a la reciente sentencia del Tribunal Supremo en la que se estipula que “los convenios caducados no pueden perpetuarse eternamente” y establece fecha tope: “un año”.

Todo lo que no sea así no facilita, según la sentencia del Tribunal Supremo, un proceso de renegociación "sosegado y equilibrado”. De ahí que CSIF exija al Estado corregir ya esta situación. “Si existen unas reglas del juego hay que respetarlas”, reivindica Manuel González Molina, presidente del sector de entidades públicas estatales de CSIF, que recuerda “el vacío normativo que origina esta situación” y que perjudica a los trabajadores.

“Estar sin Convenio es como jugar sin árbitro”, denuncia González Molina, que explica que “hay sociedades estatales como Correos u organismos públicos como Autoridad Portuaria o el ICO (Instituto de Crédito Oficial), que aguantan con el Convenio caducado desde hace años, porque para firmar un Convenio en empresas públicas no es suficiente que haya un acuerdo entre la empresa y los representantes de los trabajadores. También hace falta la aprobación del Gobierno y éste no se preocupa lo suficiente por las empresas públicas”.

Así, CSIF también denuncia el caso de empresas públicas como el Hipódromo de La Zarzuela, que desde hace años se rige por el Convenio de oficinas y despachos que atenta contra su naturaleza. También empresas como el Consorcio de Compensación y Seguros; de Isdefe, que pertenece al Ministerio de Defensa, o de Tragsatec, que nunca han tenido un Convenio propio. CSIF insiste en que todo esto no es justo para los trabajadores. Cada empresa pública tiene su propia personalidad. Hay que respetarla.