Nadie apuesta por Correos
06 de Abril de 2015

CSI·F denuncia el malestar generado como consecuencia del trato político que está recibiendo Correos, así como por la intranquilidad con el compromiso o propuestas que se están llevando a cabo en el seno de la Mesa de Negociación del IV Convenio Colectivo, lo que ha producido, muy a pesar nuestro, una insatisfacción generalizada de los trabajadores.

CSI·F aclara que esta impaciencia se debe, principalmente, a la ineficacia de las convocatorias (o a su falta de resultados) y a la propia incapacidad de la Empresa ante esta situación de grave parálisis.

CSI·F ya comentó anteriormente, la grave situación que está atravesando Correos, no solo por la falta de negocio o de beneficios –que también–, sino por la soledad política y falta de apoyo que venimos sufriendo desde hace muchos años.

Por qué decimos todo esto:

Primero: porque venimos reclamando la sensibilidad de nuestros políticos y jefes, de todas las maneras habidas y por haber, para que apuesten por Correos, con aportaciones reivindicativas, reuniones con parlamentarios de distintos grupos políticos, movilizaciones, huelgas, etc., y no hemos recibido ninguna respuesta a los esfuerzos y demandas de los trabajadores.

Segundo: porque llevamos denunciando, desde hace tiempo, la perniciosa actitud de obsesiva beligerancia que tiene la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) hacia la Sociedad Estatal Correos y Telégrafos, Sociedad Anónima, principalmente (y amén de otras como informes negativos, comunicados en prensa, etc.) con la imposición histórica, continuada e implacable de sanciones o multas millonarias, o con ese afán de persecución constante como si les hubiéramos hecho algo o les debiésemos un no se qué o, quizá, porque nos interponemos para la obtención de sus intereses.

A CSI·F nos resulta altamente preocupante la diligencia que presta la CNMC a la hora de considerar las quejas continuadas de los operadores privados del negocio postal, la de imponer sanciones millonarias a la Sociedad Pública o la de exigir cambios en las normas legales que regulan al Operador público por considerarlas irregularidades.

Y, sin embargo, no nos quieren; a sabiendas de las irregularidades de todo tipo que realizan los operadores postales privados, tanto en los costes a grandes clientes en zonas industriales (zonas magras) como en localizaciones muy pobladas, en los salarios y derechos laborales, en la pésima utilización de la red postal, etcétera, la Comisión Nacional de los Mercados y Competencia no mueve un solo dedo.

Vergüenza debiera darles, a esta Comisión y a los distintos gobiernos que nos han regido, del abandono y hastío que tienen y han tenido con la “perla” de Correos. Por el contrario, gozamos del respeto de los ciudadanos a nuestra profesionalidad y trabajo bien hecho.

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