Artículo de Adrián Vivas en Escuela Española: "El sistema educativo español necesita más profesores"
27 de Abril de 2015
Han sido años muy duros para todos, especialmente para la educación pública española y para los profesores que la imparten. En estos momentos nuestra educación se encuentra en punto muerto, ni avanza ni retrocede; expectante y pendiente de qué políticos vendrán y de qué propósitos traerán.
Los modelos educativos impuestos en nuestro País desde hace más de 25 años a través de un rosario legislativo absolutamente partidario, interesado y alejado del consenso, presentan importantes síntomas de agotamiento. Los enormes recortes del Gobierno en Educación reflejados en los Presupuestos Generales del Estado y de las comunidades autónomas (más de siete mil quinientos millones de euros: -29’66% el MECD y -12’97% las comunidades) han supuesto la amortización de miles de plazas docentes y la masificación de las aulas con la llegada de más de 350.000 nuevos alumnos.
Según los últimos informes, más de la tercera parte del profesorado español supera los 50 años, por lo que nuestro sistema educativo necesitaría 220.000 nuevos profesores (80.000 para Formación Profesional) para 2020. Ante estos datos es fácil comprobar que nuestros responsables gubernamentales y ministeriales van en sentido contrario a las recomendaciones.
Son múltiples los factores que influyen en un buen sistema educativo. Es imposible mejorar la calidad de la educación desde sistemas educativos inestables, ideologizados políticamente y utilizados como arma arrojadiza contra la oposición política; pero lo es aún más si permitimos que por razones puramente economicistas se vaya reduciendo el número de profesores y de programas educativos de apoyos y refuerzos, con el pretexto de racionalizar el gasto público.
Las actuales políticas educativas en España están provocando elevadas tasas de repetición entre nuestros alumnos (uno de cada tres estudiantes de 15 años ha repetido al menos una vez un curso). El 30% de los estudiantes de Secundaria no obtienen el graduado de la ESO, el abandono escolar prematuro ronda el 21’9% (casi el doble de la UE), la mitad de los jóvenes de menos de 25 años no desarrollan actividad laboral alguna (51’8%) y uno de cada cinco jóvenes entre 15 y 29 años (22’5%) ni estudian ni trabajan (UE, 15’9%).
Ante esta realidad resulta extraño que los españoles, según el último informe del CIS, no tengan entre sus principales preocupaciones la educación, y sí el paro, la corrupción, la sanidad y el abuso de las nuevas tecnologías (más de la mitad de la población piensa que empeoran la convivencia en el hogar).
Sería peligroso que este hecho diera carta de libertad a nuestros políticos para continuar con los recortes en los niveles anteriores a la Universidad. Desde que comenzó la crisis económica, las ofertas de empleo público en educación han pasado por la congelación, la reposición del 10% de las jubilaciones y la reposición del 50% de los últimos presupuestos generales. Es decir, en el mejor de los casos la reducción de las plantillas de profesores a la mitad.
Sin embargo en los niveles educativos universitarios el tratamiento es otro, sobre todo en lo referente a los organismos públicos de investigación. El Consejo de Ministros ha autorizado recientemente la reposición del 100% de las plazas de 2014 para investigadores: el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, el Instituto de Salud Carlos III, El Instituto Español de Oceanografía, el Centro de Investigaciones Energéticas Medioambientales y Tecnológicas, el Instituto Nacional de Innovación Agraria, el Instituto Geológico y Minero de España y el Instituto de Astrofísica de Canarias.
A pesar de todo quiero mostrar una cierta satisfacción por la celebración de procesos selectivos docentes en casi todas las comunidades autónomas el próximo verano. La oferta rondará las 5.000 plazas entre los diferentes cuerpos docentes, predominando las de Maestros, que superan las 3.500.
El RD 276/2007, de 23 de febrero, es el que regulará estos procesos y los temarios seguirán siendo los mismos de 1993 y 1996.
El examen consiste en la celebración de dos pruebas eliminatorias, la primera prueba con dos partes: una práctica (dominio de las habilidades técnicas de la especialidad) y la otra consiste en la exposición de un tema a elegir entre los que salgan por sorteo. La segunda prueba consta de dos partes: una programación didáctica (presentación y defensa oral ante el tribunal) y unidad didáctica (preparación y exposición oral ante el tribunal).
Quiero aprovechar la ocasión para agradecer la constancia, el esfuerzo y el interés de tantos opositores que llevan años preparándose y esperando que llegue su oportunidad. Ánimo a todos y suerte. El sistema educativo los necesita más que nunca.
Abril 2015
Adrián Vivas Galán
Presidente Sector Nacional Enseñanza CSI-F
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