CSI-F denuncia el riesgo de colapso de la fundación que tutela a las personas adultas por la sobrecarga de trabajo y la presión a la que está sometida la plantilla
30 de Marzo de 2016

18 personas atienden 3.000 expedientes, 1.000 más que en 2010, y ha habido varias bajas por estrés. Son habituales las amenazas y las descalificaciones por parte de las personas tuteladas

El sindicato exige a Política Social que ponga los medios necesarios para garantizar el buen servicio de la FUNGA, que atiende a un colectivo especialmente vulnerable

El Sindicato Independiente y de Funcionarios (CSI-F Galicia) denuncia la sobrecarga de trabajo y la presión a la que se ve sometida la plantilla de la Fundación Pública Galega para a Tutela de Persoas Adultas (FUNGA), creada en 1997 para dar respuesta a la obligación de la Xunta de atender a todas aquellas personas mayores de edad que han visto limitada su capacidad de obrar por resolución judicial para regir su persona y/o sus bienes y, o bien no tienen familiares que se hagan cargo de su guarda, o bien ésta no puede o quiere hacerse cargo de ellas. Desde su creación, ha duplicado el número de personas que atiende, y desde el 2009, la plantilla, de 18 personas, se ha mantenido invariable pese al aumento de la carga de trabajo, de manera que en la actualidad se ocupan de una media de 3.000 expedientes frente a los 2.000 del 2010.

La escasez de plantilla ha provocado que recaiga sobre los trabajadores una fuerte presión tanto por parte de los usuarios y de sus familias como por parte de jueces, residencias y entidades colaboradoras. Son habituales las amenazas, los insultos y las descalificaciones. Esta situación ha provocado tres bajas laborales en 2015 por trastornos derivados del estrés y este año ya se ha producido una baja más.

Desde CSI-F se destaca el alto compromiso de los empleados con su trabajo, pero la escasez de plantilla, de medios materiales e incluso la falta de espacio en las instalaciones debido al aumento de expedientes son cortapisas para que desarrollen su trabajo con la mayor eficiencia, lo que a ellos mismos “les genera frustaciones”. La Fundación lleva, además, un año sin Director Gerente. El sindicato denuncia que se ha llegado a un punto en que este servicio esencial para atender a un colectivo especialmente sensible por su vulnerabilidad y cada vez más amplio está en riesgo de colapso.

Desde CSI-F se reclama que Política Social, consellería a la que está adscrita la FUNGA, actúe de inmediato y ponga los medios necesarios, tanto de personal como materiales, para que este servicio púbico desarrolle con garantías su labor y los trabajadores no se vean desbordados hasta tal punto que la situación les afecte directamente a su salud. Todas estas carencias han sido puestas en conocimiento del Patronato de la Fundación sin que hasta la fecha haya adoptado las medidas necesarias para corregirlas ni mostrado el menor interés.

Santiago de Compostela, 24 febrero 2015

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