Artículo de opinión: " Ausente Extremadura en el informe PISA"
10 de Diciembre de 2010

Me preguntaba esta mañana una periodista de un diario regional, preocupada por presentar ante la sociedad extremeña su trabajo sobre los resultados educativos obtenidos por los países de la OCDE (treinta) y de otros tantos asociados (treinta y cinco), ¿por qué no ha participado Extremadura en el informe Pisa? "Creo que esa pregunta deberías hacérsela a la Consejera de Educación, que es la que tiene la capacidad de decidir en esta materia", la respondí.

Ni ella ni muchos extremeños acabamos de entender por qué cada tres años los estudiantes extremeños de quince años "ivernan" mientras los de otras comunidades autónomas y de otros países del mundo civilizado participan de unas pruebas mundiales que sirven para medir y analizar su rendimiento.

Acciones como ésta invitan a pensar mal, a desconfiar de los resultados que los alumnos extremeños obtendrían si se presentaran. Aunque así fuera, que no lo creo, someterse a este tipo de controles externos y objetivos servirían sobre todo para conocer el nivel cultural de nuestros estudiantes; es decir, de nuestra Educación.

Así como no es recomendable en el mundo sanitario tratar a un enfermo sin un diagnóstico previo y preciso, en el ámbito educativo no se deben dar palos de ciego y pretender corregir los elevados índices de fracaso escolar y de abandono prematuro sin examinar, nunca mejor utilizado el término, a nuestros estudiantes.

Los profesores extremeños son los primeros que no comparten y rechazan esta postura de la Consejería de Educación. Si la justificación que dan se basa en la existencia de la agencia extremeña de evaluación o en la evaluación de diagnóstico que se realiza entre alumnos de cuarto de Primaria y segundo de Secundaria, porque así lo establece la norma (LOE), yerran el tiro una vez más, pues las evaluaciones que realmente describen el nivel de los estudiantes deben ser externas, objetivas e imparciales. Las internas, sean o no competencia de cada comunidad autónoma, podrán servir para orientar a los centros educativos y para informar a las familias, pero poco más.

Los extremeños queremos conocer qué horizonte presentan nuestros estudiantes comparándolos con el resto del Estado, así como sabemos qué nivel tiene España con respecto a los países de nuestro entorno.

De todos modos el último Informe Pisa confirma el estancamiento de la Educación Española e indica que no se están haciendo bien las cosas, pues ocupamos el puesto treinta y cuatro en lectura, el treinta y seis en matemáticas y el treinta y siete en ciencias. También deja patente que el sistema educativo español es heterogéneo y desigual, dependiendo de la comunidad autónoma que tratemos. Se observan velocidades diferentes y se traza una línea entre las del norte y las del sur. El temor a la fragmentación en diecisiete sistemas educativos se va transformando en realidad, lamentablemente.

No por repetidas dejan de tener vigencia las recomendaciones de los profesores, aunque nuestros políticos no se den por aludidos: estabilidad el sistema educativo, cambios sociales y dimensión de la familia como primer agente educador del niño, mayor inversión, reducción de la conflictividad en los centros, erradicación de la indisciplina y violencia escolar de baja intensidad y el respeto al profesor y el reconocimiento de la labor docente.