REFLEXIONES SOBRE ABANDONO ESCOLAR TEMPRANO Y UNIVERSITARIOS EXTREMEÑOS EMIGRANTES
02 de Febrero de 2018

Se considera abandono escolar temprano al porcentaje de jóvenes de entre 18 y 24 años que tiene como máximo el título de Enseñanza Secundaria Obligatoria, y ha sido noticia en los últimos días por los datos publicados.

Los datos que nos da la EPA, encuesta de población activa publicada el 25 de enero de este año 2018, sirven de base al Ministerio para elaborar su estadística sobre abandono.

Extremadura se encuentra por encima de la media nacional con un porcentaje de abandono escolar del 19,2%. La media nacional es del 18,2% y aunque ha ido disminuyendo en la última década (hace diez años superaba el 30%), en Extremadura y en España nos queda mucho por hacer para alcanzar el objetivo del 15% que marca Europa para 2020. No obstante, debemos considerar el punto de partida de nuestra región.

Nuestra comunidad arrastra carencias en la formación, incluso en la alfabetización, a lo largo de décadas (me atrevería a decir, siglos). No todo va a ser rasgarnos las vestiduras, porque se ha hecho un considerable avance.

Hace diez años, en 2008, el porcentaje de abandono en Extremadura era del 33,6%. Observamos un importante aumento de los jóvenes que continúan estudiando cuando concluyen los estudios básicos, ya que ahora siguen formándose 80 de cada 100.

Esta mejoría es debido a numerosos factores como la motivación que infunden los docentes a sus alumnos, la sensibilización de nuestros responsables políticos, la formación y la implicación de las familias, y los tiempos de la era tecnológica y mediática que hace necesaria y atractiva una formación superior a distintos niveles. Todo influye para bien, pero también, por desgracia, influye el elevado índice de paro de nuestra comunidad. “Si no puedo trabajar, por lo menos sigo estudiando”. Triste pero cierto.

En conclusión, la evolución del dato de abandono escolar temprano es positiva, aunque queda mucho por hacer.

Ahora miremos la otra cara de la moneda.

13800 jóvenes abandonaron Extremadura desde 2011 a 2016 según datos del Instituto de la Juventud de Extremadura. La escalofriante tasa de paro juvenil en nuestra comunidad es del 43%.

Es un auténtico drama, la cantidad de jóvenes extremeños bien formados que se ven obligados a buscar empleo fuera de Extremadura, en el resto de España y en el extranjero. Se marchan y les es muy difícil volver.

La sociedad extremeña realiza un enorme esfuerzo en formar a sus jóvenes. Supone un elevado coste, pero no sólo económico. Se incrementa con el sacrificio de ver como nuestros estudiantes, muchos de ellos brillantes, que pueden ser la esperanza para nuestra tierra, abandonan no los estudios, sino sus hogares para buscar un futuro.

Explorar y formarse fuera con experiencias laborales o de investigación es muy positivo, siempre que no se encuentren con la puerta cerrada si quieren volver.

Este desangre de talento debe ser frenado por nuestros gobernantes, buscar soluciones, incentivos, nuevos campos productivos, intentando que retornen los que tienen iniciativas y conocimientos. Nuestra tierra debe ser atractiva para buscar un futuro, siempre preservando la naturaleza, pero mejorando las infraestructuras. Seamos imaginativos y programemos no sólo en el corto plazo electoral, sino en el medio o largo plazo para que la inversión que hacemos en conocimiento de nuestros ciudadanos más jóvenes, revierta en esta sociedad.

Extremadura sigue siendo tierra de conquistadores por el mundo porque en este páramo de la tecnología y la innovación, hay poco que conquistar. Necesitamos impulso en lo novedoso y puntero. Ni el conocimiento, ni La Nube, ni Internet tienen fronteras ¿lo saben nuestros políticos?

►EN PRENSA:

- El Periódico Extremadura.