CSIF rechaza el “ERTE camuflado” que planea Paradores, que afectaría a unos 50 empleados en Córdoba
Entidades Públicas Estatales (EPE)
14 de Abril de 2020

CSIF rechaza “el expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) camuflado” que planea Paradores a raíz de la crisis del Covid-19 y que afectaría al medio centenar de trabajadores que desarrollan su labor en el establecimiento de La Arruzafa. La central sindical lamenta que la empresa se haya levantado de la mesa de negociación y haya anunciado que pretende reducir el sueldo hasta en un 50% a la plantilla de la sociedad pública, que lleva cerrada desde el 16 de marzo y que desconoce cuándo podrá reanudar su actividad.

La sección sindical de CSIF Córdoba en el Parador de la Arruzafa informa de que los trabajadores y trabajadoras han consumido ya los días que les correspondían por exceso de horas realizadas en 2019, así como el permiso retribuido recuperable que aprobó el Gobierno desde el 30 de marzo hasta el 11 de abril. El sindicato teme que, de cumplirse la propuesta de Paradores, habría un amplio colectivo de trabajadores que no llegarían a cobrar ni el salario mínimo interprofesional (SMI) dados los sueldos que existen en la empresa pública. Por ello, el CSIF exige al Gobierno una solución digna para los trabajadores del establecimiento, que figuran como empleados públicos en el Convenio.

CSIF, mayoritario en el comité de empresa del Parador de la Arruzafa, exige que se respeten las mismas condiciones laborales y que las jornadas que no se puedan realizar hasta que se reanude la actividad se compensen en los próximos años ampliando el horario de los trabajadores. Sin embargo, la empresa se ha negado a negociar este punto, lo que dejaría a los trabajadores al límite de la supervivencia económica. Paradores pretende quitarles la prima de producción que es lo que permite llegar o acercarse, en el caso de determinados colectivos, a los 1.000 euros brutos mensuales. El sindicato recuerda que Paradores ha cerrado el ejercicio 2019 con unos beneficios netos de 16,7 millones euros, “un colchón que debería utilizarse ahora en lugar de realizar un “ERTE camuflado”.