Sacrificio de funcionarios
05 de Mayo de 2011

En estas últimas semanas han circulado rumores que apuntaban al despido de funcionarios y empleados públicos después de las inminentes elecciones municipales y autonómicas. Estas manifestaciones a lo único que contribuyen es a crear incertidumbre y desasosiego en un colectivo que, por primera vez en la historia de la democracia, ha sufrido un injustificado recorte de retribuciones.
Ante este ataque directo los trabajadores de las diferentes administraciones han demostrado un comportamiento solidario al asumir tan injusta decisión con una ejemplar responsabilidad. Y lo han hecho porque suponían que esta actitud contribuiría a salir de la situación de crisis en la que se iba adentrando España.
Lamentablemente hemos ido constatando día a día que su esfuerzo y sacrificio no ha servido para nada y, al mismo tiempo, hemos comprobado cómo desde determinadas instancias del Gobierno se ha intentado desvirtuar la imagen del empleado público ante la sociedad realizando manifestaciones carentes totalmente de conocimiento de causa.
Pues bien, la guinda del pastel de tanto despropósito la han supuesto las citadas declaraciones sobre despidos. En este contexto me alegra que el presidente de la Generalitat, en una de sus primeras reapariciones públicas tras su operación, haya dejado claro que si él preside el Gobierno que salga de las urnas después del 22 de mayo no habrá despido de funcionarios. Así corta de raíz toda la rumorología.
Evidentemente el principal problema que tiene España son los cinco millones de parados. Esta situación es la que requiere de una urgente y prioritaria solución. Pero, desde luego, no pasa por despedir a otros cinco millones, en este caso de empleados públicos. Lo que necesita España es un cambio radical de la fracasada política económica llevada a cabo hasta ahora, que ha conducido al país a la dramática situación en la que hoy se encuentra.