csi.f te informa: Consecuencias de las bajas médicas que anula el INSS
27 de Diciembre de 2011

El Instituto Nacional de la Seguridad Social es la única entidad competente para emitir una nueva baja médica en la situación de incapacidad temporal cuando aquélla se produzca en un plazo de ciento ochenta días posteriores a un alta médica por la misma o similar patología. Esto plantea problemas al trabajador que no siempre sabe cómo actuar y lo habitual es que sufra algún perjuicio económico. Porque lo normal es que si se siente enfermo acuda a su médico sin reparar si han pasado seis meses de haber sido dado de alta por la misma enfermedad y si el facultativo considera que no está en condiciones de trabajar, le emita un parte de baja.

Si el INSS, al recibir la información del inicio de ese nuevo proceso, estima que puede deberse a la misma patología o con alguna relacionada con ella, da traslado al Equipo de Valoración de Incapacidades para que determine si procede considerarla como una prórroga de la anterior, ha de ser declarada nula, o es nueva por tratarse de diferente patología. Aunque la tramitación se hace con diligencia, suele ser normal que la resolución, si se refiere a la anulación de la nueva alta, se demore alrededor de un mes, y a veces más tiempo, con lo que se produce la situación de que el trabajador no tiene derecho a percibir prestación por incapacidad temporal ni salario, aunque permanece con todos los derechos de alta en la empresa y ésta debe cotizar a la Seguridad Social.

En el supuesto de que el trabajador entienda que persisten su enfermedad o sus lesiones dentro de los ciento ochenta días posteriores a haber sido dado de alta, ha de solicitar en el INSS, mediante un impreso existente para ello, que le sea prorrogada la situación de IT, y la entidad gestora procede de la misma manera que la explicada para los casos en que existe nueva baja médica, pero la resolución puede ser más rápida.

Aunque lo habitual es que la resolución declare la improcedencia de la prórroga, que si se acepta, ha de ser por recaída de una situación anterior, pero no como continuidad de la baja, pues resulta improbable que la entidad gestora reconozca que no debió emitirse el alta, sino una prórroga de la baja o un alta con propuesta de incapacidad permanente. En especial si la emisión del alta se ha debido al transcurso de doce meses en la situación de incapacidad temporal.

Es decir, que se suelen producir “curaciones milagrosas” en virtud de actuaciones administrativas o por decisión de los equipos de valoración de incapacidades. Algo que resulta incongruente en muchos casos y que si es recurrido en la vía judicial ha de ser resuelto no en función de las lesiones o la enfermedad del trabajador sino de acuerdo a lo legislado, basándose en el criterio de unas evaluaciones de quienes tiene las competencias del control de la incapacidad temporal que no siempre coinciden con las de los Servicios Públicos de Salud que atienden a los afectados. Lo que lleva a la conclusión, entre otras cosas, de que a los controles periódicos que se hacen les falta rigor y pruebas diagnósticas concluyentes.