CSIF Madrid inicia una campaña de recogida de firmas para evitar la nueva Atención Primaria que pretende la Comunidad a costa de los profesionales
- En menos de dos días, la petición en Change.org supera las 2.500 firmas, muchas de trabajadores de la Sanidad madrileña
21 de Diciembre de 2018

La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), sindicato más representativo en las administraciones públicas y con presencia creciente en el sector privado, ha iniciado una campaña de recogida de firmas en la plataforma online Change.org para evitar que se implante desde la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, con el visto bueno de los sindicatos AMYTS y CSIT-UP, la propuesta de modificación organizativa en Atención Primaria para adecuar la atención sanitaria a la distribución de la demanda asistencial.

En menos de 48 horas la petición de CSIF Sanidad Madrid ha conseguido más de 2.500 firmas, muchas de ellas de trabajadores y usuarios de la Sanidad madrileña, lo que demuestra que la propuesta del Gobierno regional apenas cuenta con apoyos, tanto entre los profesionales como entre la ciudadanía.

CSIF Sanidad Madrid señala en su petición que la propuesta para modificar la atención primaria sólo ha tenido éxito en que ha conseguido poner de acuerdo en su rechazo a todas las organizaciones sindicales, salvo las dos mencionadas, además de sanitarios y, sobre todo, usuarios.

Desde CSIF Sanidad Madrid consideramos que esta propuesta no se puede vender como medida facilitadora para la conciliación familiar y menos en colectivos feminizados, como el de enfermeras, ya que sólo responde a la imposibilidad de encontrar profesionales para cubrir reducciones de jornadas, vacaciones o bajas.

No es más que intentar, nuevamente a coste cero por parte de la Administración, mantener unas condiciones laborales precarias con unos profesionales desbordados”, señala el presidente de Sanidad de este sindicato en Madrid, Fernando Hontangas, que añade que la reducción del horario de consultas en la Atención Primaria en los centros de salud —en la actualidad se extiende hasta las 21.00 horas— para que termine a las 18.30 horas no es la solución.

“Si ya de por sí no se cumplen los estándares de citar cada 10 minutos a un paciente, además hay que asumir los cupos de otros compañeros los días de licencias, permisos, vacaciones y bajas y atender las urgencias que van sin cita intercaladas con los citados. Esto da lugar a unas consultas que, si ya están saturadas habitualmente, se acaban desbordando, con los consiguientes retrasos para los usuarios que llegan a alcanzar en algunos casos, los 70 minutos sobre la hora citada”, asegura Hontangas.

¿Por qué a la Administración no le interesa hacer propuestas para solucionar este problema? Según los datos del último CIS, el 62,5% de los usuarios no consigue citarse con su médico de cabecera para el mismo día. La medida de la Comunidad de Madrid, que reduce el número de citas, dificultará a los usuarios las revisiones por parte de su profesional —médico de familia, pediatra o enfermera— elegido a través del sistema de libre elección de profesionales en Atención Primaria, al disponer estos profesionales de menos citas programadas por la reducción horaria.

Por otro lado, muchos usuarios cuya jornada laboral concluye entre las 17 y las 18 horas, al no poderse citar a partir de las 18 horas, no podrán ser atendidos por los profesionales de manera continuada como se venía haciendo actualmente.

La solución, en opinión de CSIF, pasa por satisfacer las necesidades de atención primaria de la población madrileña, la cual ha experimentado un notable incremento en la última década. Antes de la crisis, la atención primaria no estaba dotada adecuadamente; tras los recortes en la sanidad madrileña (el presupuesto de atención primaria se reducido, año a año, desde 2012), se ha producido el agravamiento de esta situación crítica (masificación y deterioro de la calidad asistencial) hasta límites insostenibles, tanto para los profesionales sanitarios como para la población.

Igualmente, se hacen necesarias unas condiciones laborales más atractivas que atraigan a los profesionales a la atención primaria, ya que muchos pediatras o médicos de familia, por poner dos ejemplos, prefieren trabajar en atención hospitalaria o en la sanidad privada.